El Madison Square Garden, de templo del deporte a escenario del evento social más grande del año
El recinto más famoso de Nueva York está a punto de vivir algo que nunca ha visto entre sus paredes: una boda. El MSG, que ha albergado peleas de boxeo legendarias, finales de la NBA, conciertos de los Rolling Stones y mítines presidenciales, se convertiría el 3 de julio en el escenario del matrimonio de Taylor Swift y Travis Kelce, en lo que los expertos en producción comparan directamente con la organización de un concierto masivo. Una organizadora de eventos de lujo lo explicó sin rodeos: lo que en cualquier otro lugar costaría 300,000 dólares en una boda, dentro del Madison Square Garden costaría 3 millones, porque su escala industrial obliga a construir estructuras internas de cortinas y carpas para darle un ambiente romántico e íntimo a un espacio diseñado para decenas de miles de personas.
La elección no fue caprichosa. Taylor Swift tiene una relación especial con el MSG desde sus primeras giras, y el recinto ofrece algo que ningún otro lugar en Nueva York puede garantizar para una boda de esta magnitud: accesos subterráneos para que los invitados lleguen sin ser fotografiados, seguridad de primer nivel ya instalada en la infraestructura y capacidad para más de mil personas sin necesidad de improvisar. La empresa Winick Productions ya obtuvo permisos municipales para cerrar varias calles alrededor del estadio entre el 2 y el 4 de julio, y se está construyendo un escenario especial en un almacén de Pensilvania bajo estricta vigilancia de seguridad. El Madison Square Garden, cómplice perfecto de la boda del siglo.
