Inglaterra tiene una de las generaciones más talentosas de su historia pero aún no la convierte en resultados
Los Tres Leones llegaron a este Mundial con un plantel que haría soñar a cualquier selección del mundo. Harry Kane, el máximo goleador histórico de la selección con 78 tantos y ahora libre de la maldición de los títulos tras ganar la Bundesliga con el Bayern, llega con la misión de llevar a Inglaterra a su segunda Copa del Mundo desde 1966. Jude Bellingham, de apenas 22 años y con 50 partidos internacionales, es considerado uno de los mejores mediocampistas del planeta, mientras que Bukayo Saka y Declan Rice, campeones de la Premier League con el Arsenal, aportan calidad y experiencia de Champions League. A ellos se suma Phil Foden, que sin embargo no logró convencer a Tuchel y se quedó fuera de la convocatoria en una de las decisiones más polémicas del torneo.
Sin embargo, la enorme calidad individual del plantel inglés contrasta con una actuación colectiva que no ha terminado de convencer. La fase de grupos dejó dudas con el empate ante Ghana y la convocatoria generó polémicas desde el primer día por las ausencias de Alexander-Arnold, Cole Palmer y Harry Maguire. Ahora, con el Congo ganando en Atlanta, esa brecha entre el papel y la realidad vuelve a ponerse sobre la mesa. Tuchel tiene en el banquillo a jugadores como Rashford, Gallagher del Atlético de Madrid y el joven lateral del Arsenal de apenas 19 años que es la gran revelación de esta generación, pero el tiempo corre y los fantasmas ingleses vuelven a acechar en el peor momento posible.
