Cristiano Ronaldo se despide de los Mundiales entre lágrimas y con la conciencia tranquila tras 23 años de gloria con Portugal

El último capítulo de CR7 en una Copa del Mundo se escribió de la peor manera posible: un gol en el minuto 90+1 de Mikel Merino que cerró para siempre su historia mundialista sin el único trofeo que escapó a su colección. Ronaldo abandonó el Estadio de Dallas con apenas 19 toques al balón y dos remates al arco en 90 minutos, números que reflejan la cruda realidad de un jugador de 41 años que ya no tiene la explosividad de antaño. Sin poder contener las lágrimas en el césped, declaró con la dignidad que siempre lo ha caracterizado: “Fue mi último Mundial, sí. Estoy triste por salir así, pero he dado todo y salgo con la conciencia tranquila.”

Su hermana Kátia Aveiro lo había anticipado antes del torneo: “Este es el último baile de Cristiano con la selección.” Y así fue. El portugués se marcha tras 23 años, 232 partidos y 145 goles con la camiseta lusa, siendo el máximo goleador de la historia de su país y el único jugador en marcar en seis Mundiales consecutivos. Ganó la Eurocopa 2016 y dos Nations League, los primeros tres títulos de la historia de Portugal. Sin embargo, el fútbol no entendió de homenajes en Dallas, y CR7 se despidió sabiendo que la Copa del Mundo seguirá siendo el único gran trofeo que nunca pudo levantar, el capítulo que quedará abierto para siempre en la historia del mejor jugador de su generación.