Egipto sale por la puerta grande del Mundial 2026 tras protagonizar la mayor sorpresa de los octavos de final
Los Faraones se despiden de Norteamérica con una sensación agridulce que con el paso de los días se irá convirtiendo en orgullo puro. Llegar a octavos de final ya era el mejor resultado de Egipto en una Copa del Mundo desde 1934, pero haberle puesto 2-0 arriba a Argentina en el partido más importante y haber visto cómo dos goles legítimos eran anulados por decisiones arbitrales cuestionadas por todo el mundo convierte esta eliminación en una de las más injustas que ha vivido el torneo. El técnico Hassan salió de la conferencia de prensa con la cabeza alta, recordando que su equipo demostró que puede competir con los mejores del mundo y que el futuro del fútbol egipcio es más prometedor que nunca.
Mohamed Salah se despidió del escenario mundialista con la actuación más completa de su carrera internacional, Marmoush consolidó su estatus como uno de los delanteros más peligrosos del momento y una generación joven de jugadores formados en las mejores ligas europeas demostró que Egipto no es solo el país de Salah sino un proyecto colectivo con bases sólidas para el futuro. El continente africano entero aplaudió esta participación que comenzó con dudas y terminó con la certeza de que los Faraones estuvieron a punto de escribir el mayor golpe de la historia de un Mundial. Con la Copa del Mundo 2030 en el horizonte, Egipto se va de Estados Unidos sabiendo que lo mejor está por venir.
