La emoción de un gol, una celebración inesperada, una mesa llena de comida, niños corriendo entre invitados o la preparación rápida de snacks antes de un partido pueden convertir una reunión en casa en un escenario propicio para accidentes menores. Cortes con utensilios de cocina, raspaduras por caídas, quemaduras superficiales, golpes o ampollas son lesiones frecuentes que, aunque parezcan simples, requieren una atención adecuada desde los primeros minutos.
En Colombia, los accidentes domésticos siguen siendo una situación frecuente, especialmente en hogares con niños. De acuerdo con SaluData, Observatorio de Salud de Bogotá, en 2025 se notificaron 8.680 accidentes domésticos en menores de 11 años en la capital del país, con mayor concentración en niños de 1 a 5 años. A esto se suma que la Unidad de Quemados del Hospital San Vicente Fundación Medellín atiende en promedio 1.500 pacientes al año provenientes de diferentes regiones del país, y señala que las quemaduras por líquidos calientes están entre las causas más frecuentes de atención. Estas cifras permiten dimensionar que las heridas domésticas no son situaciones aisladas, sino eventos cotidianos que pueden presentarse con mayor facilidad en momentos de reunión, preparación de alimentos, movimiento y celebración dentro de los hogares.
En el marco del certamen global de fútbol que hoy concentra la atención de millones de personas, Essity Health and Medical, a través de Leukoplast, hace un llamado a reforzar el cuidado de heridas leves en casa. Más allá de contar con un botiquín, la clave está en saber cómo actuar: una intervención correcta en los primeros minutos puede influir en la limpieza de la lesión, la protección de la zona afectada y el seguimiento de señales de alerta.
“Muchas heridas domésticas parecen menores, pero la forma en que se atienden al inicio puede marcar una diferencia importante. Limpiar correctamente, cubrir con un apósito especializado o una solución de protección adecuada, y observar la evolución de la herida son pasos simples que ayudan a proteger la zona afectada y acompañar mejor el proceso de recuperación. Estas recomendaciones que brindamos a continuación aplican para lesiones leves; cuando hay sangrado persistente, dolor intenso, quemaduras extensas, cuerpos extraños incrustados o signos de infección, lo más importante es consultar a un profesional de la salud”, afirmó Carol Serna, líder Clínica en Essity Health & Medical.
Cinco claves para atender heridas leves
1. Evaluar la lesión antes de actuar: el primer paso es identificar cómo ocurrió la herida y qué tan profunda puede ser. Una raspadura superficial, un corte pequeño, una quemadura leve o una ampolla por fricción requieren un manejo distinto al de una lesión extensa o con sangrado abundante. Antes de cubrir la zona, es importante observar si hay dolor intenso, sangrado que no cede, suciedad difícil de retirar, cuerpos extraños incrustados, pérdida de sensibilidad o dificultad para mover la parte afectada. En esos casos, la recomendación es buscar atención médica y no intentar resolver la situación únicamente en casa.
2. Limpiar con agua potable y evitar prácticas caseras: la limpieza inicial es uno de los pasos más importantes en los primeros minutos. En heridas leves, lavar la zona con agua potable ayuda a retirar residuos, polvo, restos de comida, tierra o suciedad que puedan haber quedado sobre la piel. También es clave evitar prácticas comunes que pueden irritar o contaminar la lesión, como soplarla con la boca, tocarla con las manos sucias, aplicar sustancias no indicadas o cubrirla sin haberla limpiado previamente, puesto que puede aumentar su contaminación con microorganismos. Una buena limpieza permite preparar la zona antes de protegerla.
3. Secar suavemente y mantener la zona libre de fricción: después del lavado, la herida debe secarse con cuidado, idealmente con una gasa limpia o un material adecuado que no deje residuos sobre la piel. Frotar con fuerza puede aumentar la irritación, reabrir la lesión o generar más molestia, especialmente en raspaduras, cortes pequeños o piel sensible. En una reunión en casa, donde hay movimiento constante, juegos, sillas, mascotas o manipulación de objetos, reducir el roce sobre la zona afectada también ayuda a que la herida se mantenga protegida.
4. Proteger la herida con productos adecuados y de calidad: cubrir la lesión ayuda a disminuir el contacto con superficies, suciedad, roces o contaminación externa, factores que pueden aumentar el riesgo de infección si la herida queda expuesta. Para esto, es importante utilizar apósitos o soluciones de protección diseñadas para el cuidado de heridas leves, que ayuden a aislar la zona durante las actividades cotidianas, absorber líquidos o sangre cuando sea necesario y acompañar el proceso de cicatrización. En un botiquín familiar es recomendable contar con apósitos adhesivos flexibles, resistentes e impermeables, así como opciones con tecnología antimicrobiana, como Leukomed Sorbact. Adicionalmente, las cintas adhesivas hipoalergénicas y flexibles pueden ser útiles para cubrir áreas más grandes mientras se acude a un servicio de salud en caso de ser necesario.
5. Vigilar la evolución y cambiar el apósito cuando sea necesario: una herida leve debe mostrar señales de mejoría con el paso de los días. Por eso, además de limpiarla y protegerla, es importante observar su evolución. Enrojecimiento que aumenta, calor en la zona, inflamación, secreción, mal olor, dolor creciente o fiebre pueden ser señales de alerta que requieren valoración médica. También se recomienda cambiar el apósito si se moja, se ensucia, pierde adherencia o después de actividades que hayan expuesto la zona a sudor, polvo o contacto con alimentos.
Además de estas recomendaciones, Essity Health & Medical recuerda la importancia de tener un botiquín actualizado y de fácil acceso, especialmente en temporadas de alta actividad social en el hogar y pensando en los miembros más frágiles de la familia, como niños, adultos mayores o personas con enfermedades crónicas. Contar con gasas, apósitos, soluciones de protección, vendas y elementos básicos de primeros auxilios puede ayudar a responder de forma más rápida y segura ante una lesión menor. También es recomendable incluir opciones pensadas para pieles sensibles, como la línea Leukoplast Skin Sensitive, que puede ser útil cuando se requiere proteger la herida con mayor cuidado y reducir molestias asociadas al uso de adhesivos.
“Las celebraciones en casa hacen parte de la vida cotidiana, pero también son momentos en los que se improvisa: se cocina más, se mueven muebles, se decoran espacios, se reciben invitados y los niños suelen estar más activos. Estar preparados permite actuar mejor frente a una herida leve, pero también reconocer cuándo una lesión requiere atención profesional. La prevención, el cuidado oportuno y la consulta médica ante signos de alarma son parte de una respuesta responsable dentro del hogar”, agregó Serna.
