Bélgica, la eterna promesa del fútbol mundial que siempre se queda a las puertas de la gloria
La historia de Bélgica en los Mundiales es la historia más frustrante del fútbol europeo moderno: una selección que durante décadas tuvo la generación más talentosa del continente y nunca pudo convertirlo en el título que merecía. Su mejor resultado llegó en Rusia 2018 con el tercer puesto, eliminando a Brasil en cuartos con un golazo de De Bruyne y cayendo ante Francia en semifinales por un gol de cabeza de Umtiti que todavía duele en Bruselas. Antes de eso, los Diablos Rojos habían llegado a semis en México 1986, su única otra aparición en las últimas cuatro del torneo, y el resto de su historia mundialista alterna participaciones discretas con eliminaciones prematuras que nunca reflejaron el potencial real del equipo.
En Qatar 2022 la caída fue especialmente dolorosa: la llamada generación dorada de Hazard, De Bruyne, Lukaku y compañía se despidió en fase de grupos con apenas cuatro puntos, incapaz de superar a Marruecos y Croacia en su grupo. Una eliminación que marcó el fin de una era y el inicio de la reconstrucción que hoy lidera Rudi García con una generación de transición. En este Mundial 2026 el camino ha sido accidentado, con una fase de grupos que los puso al borde del abismo, pero la goleada 4-1 a Estados Unidos en octavos despertó la esperanza de que esta nueva Bélgica, menos estelar pero más colectiva, pueda finalmente romper el techo histórico que la generación dorada nunca pudo superar.
