Villa, Riquelme y Boca: tres años de guerra fría que terminaron con una reconciliación millonaria
La relación entre Sebastián Villa y la dirigencia de Boca Juniors encabezada por Juan Román Riquelme nunca fue sencilla ni después de la condena judicial. Según versiones que circularon en medios argentinos durante 2023, el propio Riquelme fue el principal impulsor de la decisión de marginar a Villa del plantel, considerando que su presencia generaba un daño institucional que el club no podía seguir asumiendo. Sin embargo, lo que más complicó la relación fue la actitud del jugador tras ser apartado: Villa no aceptó en silencio su salida y decidió ir a la justicia reclamando lo que consideraba deudas salariales pendientes, un movimiento que en el mundo del fútbol argentino se interpreta siempre como una declaración de guerra contra el club.
Las filtraciones de esa época pintaban un vestuario donde Villa había perdido el respaldo de los líderes del grupo, con compañeros que según versiones no confirmadas preferían no pronunciarse públicamente pero que en privado apoyaban la decisión de la directiva. Riquelme, conocido por su manejo férreo del vestuario y su intolerancia con los problemas extradeportivos, habría cortado toda comunicación directa con el jugador durante los últimos meses de su primera etapa. Tres años después, el tiempo, el rendimiento de Villa en Mendoza y la renuncia del colombiano a su demanda judicial cambiaron completamente el panorama, llevando a Riquelme a aprobar personalmente su regreso y a desembolsar 6.5 millones de dólares por su pase, la demostración más contundente de que en el fútbol el dinero y el talento siempre terminan superando cualquier conflicto previo.
