River no puede fallar en la Sudamericana: es el único camino que le queda hacia la gloria continental

Con la Copa Argentina ya en el olvido después de la humillación de Salta, el horizonte de River Plate se reduce a dos competencias: el Torneo Clausura y la Copa Sudamericana, y esta última se convierte automáticamente en la obsesión más grande del segundo semestre. El Millonario llegó a la Sudamericana como líder del Grupo H después de clasificarse sin disputar la Libertadores por primera vez en años, lo que ya representó una herida de orgullo institucional enorme para un club acostumbrado a competir en el torneo más prestigioso del continente. Ganar la Sudamericana no es solo un objetivo deportivo para River: es la única manera de lavar la vergüenza de haber estado en el segundo torneo continental y de clasificarse directamente a la Libertadores 2027.

Los octavos de final ante el ganador del duelo entre Independiente Santa Fe y Caracas llegan en agosto, y Coudet sabe que esa llave es la que puede salvar o hundir definitivamente su proceso. River tiene los argumentos individuales para llegar lejos en la Sudamericana: cuando lleguen Otamendi y Montiel del Mundial la defensa se transformará radicalmente, Santos Borré y Beltrán necesitan partidos para encontrar su mejor nivel y el Monumental como fortaleza en los partidos de local es una ventaja enorme en una competencia de eliminación directa. Sin embargo, después de lo visto en Salta, nadie en Núñez puede estar tranquilo de que el equipo actual tiene la consistencia necesaria para ganar ocho partidos eliminatorios consecutivos sin cometer los errores defensivos que esta noche le costaron la Copa Argentina ante el anteúltimo de la tabla.