Las enfermedades zoonóticas, aquellas que pueden transmitirse entre animales y seres humanos, continúan representando uno de los principales desafíos para la salud pública, especialmente en regiones con alta interacción entre comunidades, animales domésticos y fauna silvestre, como el Caribe colombiano. Especialistas destacan que la prevención y la educación son las herramientas más efectivas para reducir el riesgo de contagio.
Las zoonosis incluyen enfermedades causadas por virus, bacterias, parásitos y hongos que pueden propagarse mediante el contacto directo con animales, el consumo de alimentos contaminados o a través de vectores como mosquitos y garrapatas. Eventos recientes a nivel mundial han demostrado el impacto que estas enfermedades pueden tener sobre la salud, la economía y la seguridad alimentaria.
Entre las principales recomendaciones para prevenir estos contagios se encuentran mantener al día los esquemas de vacunación y desparasitación de las mascotas y animales de producción, garantizar buenas prácticas de higiene, controlar la presencia de roedores, manipular adecuadamente los alimentos y acudir al médico veterinario ante cualquier signo de enfermedad en los animales. Estas acciones reducen significativamente las posibilidades de transmisión a las personas.
Los especialistas también resaltan la importancia del enfoque de «Una Salud», que promueve el trabajo conjunto entre los sectores de salud humana, salud animal y medio ambiente para anticipar, vigilar y controlar las enfermedades zoonóticas. Este modelo fortalece la capacidad de respuesta frente a riesgos sanitarios y fomenta estrategias preventivas más eficaces.
La conmemoración del Día Mundial de las Zoonosis sirve como un recordatorio de que la protección de la salud humana está estrechamente ligada al bienestar animal y al cuidado del entorno. Autoridades y expertos insisten en que fortalecer la cultura de la prevención y la vigilancia sanitaria es fundamental para enfrentar los retos actuales y futuros en materia de salud pública.
