El Poderoso viaja a Río con todo o nada y el sueño continental intacto
Independiente Medellín sabe perfectamente lo que necesita el miércoles 30 de julio en el São Januário: ganar. Con el 2-2 de la ida, cualquier empate clasifica a Vasco da Gama por localía, lo que obliga al equipo de Amaranto Perea a salir a buscar el partido desde el primer minuto en uno de los estadios más hostiles y ruidosos del fútbol sudamericano. No es una misión imposible para el DIM, que demostró anoche que tiene gol y capacidad de hacerle daño a este Vasco, pero sí es una tarea que exigirá la mejor versión de un equipo que en los últimos años ha tenido dificultades para ganar de visitante en Brasil.
La motivación del Poderoso es enorme: avanzar a los octavos significaría enfrentar a Olimpia de Paraguay, un rival accesible que abre la puerta hacia las instancias finales del torneo. Para una institución que en los últimos años no ha tenido el protagonismo continental que su historia exige, llegar a octavos de la Sudamericana sería el mejor inicio posible para el proceso de Amaranto Perea y una inyección de confianza antes del arranque de la Liga BetPlay. John Montaño tendrá que repetir la noche de su vida, la defensa deberá corregir los errores que le costaron el triunfo en el Atanasio, y el técnico deberá encontrar la fórmula táctica para silenciar el São Januário. Todo está perdido sin haber perdido nada, y eso en el fútbol es exactamente la posición ideal para dar la sorpresa.
