El León sale a rugir en la Sudamericana con la ambición del campeón que sabe lo que es ganarla
Santa Fe llega a estos playoffs con una mentalidad que va más allá de simplemente superar a Caracas: el club cardenal tiene expectativas de campeón y la directiva no las esconde. Once años después del título de 2015, el León tiene una generación de jugadores que mezcla experiencia continental con hambre de gloria, y la Copa Sudamericana sigue siendo el torneo donde el club bogotano se siente más cómodo y más peligroso. Pablo Repetto lo dijo sin rodeos en la semana previa: vinieron a ganar este torneo, no solo a participar, y esa declaración de intenciones refleja el estado mental de un plantel que llegó al segundo semestre con el objetivo continental marcado en rojo desde el primer día.
Lo que alimenta las expectativas altas de Santa Fe es la combinación perfecta de factores que confluyen en este momento. Tienen localía en El Campín, el estadio donde ganaron la Sudamericana en 2015. Tienen solidez defensiva con un equipo que no recibió goles en el primer tiempo en toda la fase de grupos de la Libertadores. Tienen el refuerzo de Kevin Balanta para fortalecer el mediocampo. Y tienen la motivación extra de que River Plate espera en los octavos, el mismo club que les arrebató la gloria en aquella final de 2015 que terminó con la copa en manos del Millonario. Si Santa Fe supera a Caracas esta noche y en la vuelta, el encuentro ante River sería la revancha más dulce que puede ofrecer el fútbol sudamericano, y esa posibilidad es el combustible más poderoso que tiene la hinchada cardenal para empujar al León desde las tribunas.
