El fútbol colombiano amaneció el 22 de julio con una bomba que sacudió toda la estructura del deporte en el país: América de Cali, Atlético Nacional, Deportivo Cali, Independiente Medellín, Santa Fe, Junior, Millonarios y Once Caldas firmaron un comunicado conjunto anunciando que no cederán sus derechos de imagen e intangibles para el nuevo contrato de televisión que regirá entre 2027 y 2030, mientras la Dimayor no cambie el modelo de distribución del dinero. El actual contrato con Win Sports, que ronda los 55 millones de dólares por temporada, vence el 31 de diciembre de 2026, y la negociación del siguiente ciclo está en marcha con Win Sports como único oferente formal hasta el momento. El detonante de la rebelión es claro: los clubes grandes consideran injusto que el sistema actual reparta los ingresos en partes prácticamente iguales entre todos los equipos del fútbol colombiano, incluyendo los de segunda división, sin tener en cuenta el peso comercial, la hinchada ni el rendimiento deportivo de cada institución.

La Dimayor respondió convocando a una Asamblea General Extraordinaria para el 29 de julio en Bogotá, donde presentará el estado de las ofertas recibidas y abrirá el debate sobre nuevos modelos de distribución. El camino más extremo que tienen los clubes si no hay acuerdo es negociar sus derechos de manera individual, un modelo que funciona en México pero que ampliaría dramáticamente la brecha financiera entre los equipos grandes y los pequeños. Por ahora los ocho históricos aclaran que su postura no busca afectar el campeonato en curso ni romper con la institucionalidad, sino forzar una conversación que el fútbol colombiano lleva años necesitando y que el nuevo ciclo televisivo convirtió en urgente.