El 7 de junio de 2026 el Real Madrid vivió unas elecciones presidenciales que resultaron ser las más competidas en la historia reciente del club. Florentino Pérez convocó el proceso electoral el 12 de mayo después de que los dos años sin títulos bajo Arbeloa generaran un clima de presión inédito, declarando que no dimitía pero que quería que los socios ratificaran su mandato. Su rival, el empresario Enrique Riquelme, logró acumular los avales necesarios para presentarse y convirtió la jornada en una contienda real. La votación tuvo además una polémica: Riquelme impugnó cerca de 1.000 papeletas favorables a Florentino por una anomalía formal de doble sello, lo que retrasó el recuento final. Al cierre, Florentino obtuvo 21.741 votos frente a 11.814 de Riquelme, un 65% contra un 35% que reflejó que casi un tercio de los socios quería un cambio de rumbo.

Con el mandato renovado hasta 2030, Florentino actuó de inmediato y con determinación: destituyó a Arbeloa y trajo de vuelta a José Mourinho firmando un contrato hasta 2029, la decisión más impactante de su nueva etapa. En el mercado de fichajes el presidente autorizó las incorporaciones de Cucurella, Konaté, Dumfries y Bernardo Silva para dar al nuevo técnico el material humano que necesita. En su discurso de victoria Florentino prometió luchar por la decimosexta Champions League y tender la mano a los socios que votaron en su contra, reconociendo implícitamente que dos temporadas sin títulos no son aceptables para una institución del tamaño del Real Madrid.