Michael Olise es el jugador más desequilibrante del mundo en este momento después de su espectacular Mundial con Francia, donde fue el más creativo de Les Bleus con cinco asistencias en siete partidos antes de caer ante España en semis. El extremo francobritánico de 24 años dejó claro a sus compañeros de selección que quiere jugar algún día en el Real Madrid, y Mbappé empujó fuerte para convencerlo de dar el paso ahora en este verano. Sin embargo el Bayern de Múnich cerró la puerta con llave y puso cadena: el presidente Herbert Hainer fue tajante declarando que Olise no está en venta bajo ninguna circunstancia, y el club bávaro está preparando una renovación millonaria que lo llevaría a ganar alrededor de 25 millones de euros por temporada, igualando el nivel salarial de Harry Kane y Jamal Musiala, para blindarlo hasta 2030.
La realidad del mercado es que el Madrid ya descartó internamente cerrar este fichaje en el verano 2026. El Bayern tiene el control total porque el contrato de Olise no tiene cláusula de rescisión activa y vence en 2029, lo que significa que los alemanes pueden pedir cualquier cifra y no hay obligación de vender. Las estimaciones hablan de 150 a 200 millones de euros, una cifra que el Madrid considera excesiva cuando tiene otras prioridades más urgentes como Rodri. El propio Olise tampoco presentó ninguna solicitud de traspaso formal al Bayern, lo que significa que por ahora el jugador respeta su contrato aunque tenga el sueño madridista en mente. El fichaje de Olise queda aplazado para 2027 o 2028 como el gran objetivo galáctico del proyecto a largo plazo de Mourinho en el Bernabéu.
