El Arriero llega al debut del Clausura con la presión de quien necesita demostrar más que el año pasado
Hernán Darío Herrera afronta esta noche su primer partido del segundo semestre con Once Caldas sabiendo que las expectativas sobre su trabajo crecieron después de un primer semestre razonablemente bueno pero no suficiente para una hinchada que sueña con la quinta estrella. El técnico antioqueño, conocido como el Arriero por su carácter fuerte y su manera directa de comunicarse, llegó al Blanco Blanco con la misión de devolverle al equipo caldense la competitividad que lo caracterizó en sus mejores épocas y los resultados han sido positivos aunque sin el brillo que el Palogrande exige. Esta noche ante Cúcuta Herrera buscará que su equipo reproduzca desde el primer minuto la intensidad y la presión alta que en enero le permitió remontar un partido que parecía perdido.
Lo que más valoran los hinchas caldenses del trabajo de Herrera es la capacidad que demostró para sacar rendimiento de jugadores jóvenes y para mantener al equipo competitivo pese a las bajas importantes que sufrió en el mercado de mitad de año. La salida de Kevin Cuesta, Déinner Quiñones y Kevin Tamayo obligó al técnico a reorganizar el plantel con incorporaciones nuevas que todavía están en proceso de adaptación, y el partido de esta noche ante Cúcuta será el primer examen real de cómo quedó el Once Caldas después de esa reestructuración. Para Herrera este debut es más que tres puntos: es la oportunidad de mostrar que el proyecto tiene la profundidad y la identidad necesarias para competir durante toda la fase regular y llegar a los cuadrangulares con opciones reales de ir por el título.
