El Superdepor necesita una transformación urgente o el segundo semestre será tan doloroso como el final del primero

Deportivo Pasto tiene un problema que va más allá de los resultados: el equipo volcánico lleva seis partidos consecutivos sin ganar entre el final del Apertura y el inicio del Clausura, y esa racha refleja una fragilidad estructural que el cuerpo técnico no ha podido resolver. El Superdepor tiene jugadores de calidad, tiene la identidad táctica que Risueño construyó durante su proceso y tiene una afición en el Estadio La Libertad que convierte a Pasto en una de las canchas más difíciles del fútbol colombiano por la altura y el ambiente. Sin embargo ninguno de esos activos está funcionando en este momento y el equipo sigue cometiendo los mismos errores defensivos partido tras partido que le cuestan puntos que no puede recuperar.

La hoja de ruta para mejorar es clara pero no fácil: Pasto necesita recuperar la solidez defensiva que lo caracterizó en la primera parte del Apertura cuando era uno de los equipos más difíciles de batir del torneo, necesita que Risueño vuelva al banco lo antes posible para recuperar la dirección táctica que Wilson Morelo no puede reemplazar con la misma efectividad, y necesita que sus jugadores más experimentados asuman el liderazgo que el equipo reclama en los momentos difíciles. La próxima fecha en casa ante Águilas Doradas el sábado primero de agosto en el Estadio La Libertad es la oportunidad perfecta para arrancar la recuperación: jugar en Pasto con la altura y la afición a favor es la ventaja más grande que tiene el Superdepor y no puede seguir desperdiciándola como lo hizo en el tramo final del primer semestre.