O’Higgins fue el mejor equipo en la cancha y la injusticia de los penales lo dejó fuera de la Sudamericana
O’Higgins de Chile protagonizó una de las actuaciones más meritorias de su historia en competencias internacionales al superar 1-0 a Boca Juniors en el estadio El Teniente de Rancagua con un rendimiento que dejó en evidencia la superioridad del equipo de Lucas Bovaglio sobre el gigante argentino durante casi toda la noche. El conjunto chileno presionó desde el primer minuto, lastimó al Xeneize por las espaldas de Ascacíbar en la zona medular y encontró el gol merecido de Francisco González al minuto 72 que igualó la serie y forzó los penales. El arquero rival Álvaro Montero fue el factor diferencial en la tanda atajando el remate de Luis Pavez, mientras que Thiago Vecino también falló para el equipo chileno que terminó cayendo 4-3 en una definición que castigó con dureza a un equipo que mereció mucho más por lo mostrado en los 90 minutos.
Lo que hace especialmente dolorosa la eliminación de O’Higgins es que el equipo de Rancagua demostró tener el nivel para competir con uno de los clubes más grandes de Sudamérica y que la diferencia entre avanzar y quedar eliminado no fue el juego sino la fortuna en los penales. Lucas Bovaglio construyó un equipo ordenado, intenso y con una identidad táctica clara que le permitió neutralizar las individualidades de Boca y crear peligro real en las transiciones, exactamente el tipo de fútbol que en el fútbol chileno se necesita para ser competitivo en torneos continentales. La eliminación duele pero el camino mostrado por O’Higgins en esta Copa Sudamericana es una señal prometedora de que el fútbol del interior de Chile tiene argumentos para competir contra los grandes del continente cuando está bien preparado y motivado.
