Arturo Reyes lleva meses sin respuestas y su continuidad en Pereira es la pregunta más incómoda del fútbol colombiano
Arturo Reyes asumió el Deportivo Pereira con la misión más difícil del fútbol colombiano: sacar a un equipo en crisis profunda de una dinámica negativa que ya llevaba varios meses instalada cuando él llegó al cargo. El técnico barranquillero, con experiencia en clubes como Santa Fe y América y con un paso por la Selección Colombia Sub-20, llegó a Pereira con credenciales respetables pero la realidad del vestuario y del plantel que encontró superó cualquier expectativa negativa que pudiera haberse imaginado. Más de 25 partidos consecutivos sin ganar, cero goles en los primeros dos partidos del segundo semestre y una tabla de reclasificación que lo tiene último con apenas 11 puntos acumulados son los números de un proceso que en cualquier club grande del fútbol colombiano habría terminado hace meses con la salida del técnico.
Lo que hace especialmente difícil juzgar el proceso de Reyes en Pereira es que los problemas del club van mucho más allá de lo táctico o lo futbolístico: la crisis institucional y económica que rodea al equipo risaraldense limita enormemente las herramientas que cualquier técnico puede usar para revertir una situación tan complicada. Sin refuerzos de calidad, con un plantel corto y con la baja de Santiago Aguilar por suspensión en momentos clave, Reyes trabaja con lo que tiene y el resultado es un equipo que defiende con orden pero que ofensivamente no genera prácticamente nada. La pregunta que nadie en Pereira quiere responder en voz alta es si tiene sentido continuar con este proceso cuando los números sugieren que el descenso es casi inevitable, o si un cambio técnico daría al equipo la sacudida emocional que necesita para intentar la remontada que matemáticamente todavía es posible aunque futbolísticamente parezca un milagro.
