Diego Arias lleva dos fechas sin ganar y la paciencia con su proceso empieza a ponerse a prueba
Diego Arias llegó a Fortaleza como una de las apuestas más interesantes del fútbol colombiano para este segundo semestre: un técnico joven con ideas claras, formado en las divisiones menores del fútbol nacional y con la capacidad demostrada de sacar rendimiento de planteles con presupuesto limitado. Sin embargo el arranque del 2026-II no ha sido el que el entrenador bogotano necesitaba para consolidar su proyecto: empate 1-1 en Valledupar en el debut y 0-0 ante Pereira en casa en la segunda fecha, dos resultados que dejan a Fortaleza con un punto de seis posibles y sin haber convertido un solo gol en partido oficial del semestre. La solidez defensiva que ha mostrado el equipo es un mérito real de Arias, pero un técnico también se mide por la capacidad ofensiva de su equipo y en ese aspecto el proceso tiene una deuda clara que resolver.
Lo que juega a favor de Diego Arias en este momento es que Fortaleza es un club que históricamente ha tenido paciencia con sus procesos técnicos cuando ve que hay una idea de juego clara aunque los resultados tarden en llegar. El técnico ha construido en el Metropolitano de Techo un equipo ordenado y disciplinado que no se desorganiza fácilmente ante la presión del rival, y esa base defensiva es exactamente el punto de partida que necesita cualquier proyecto serio en el fútbol colombiano. El problema es que sin goles no hay victorias y sin victorias la clasificación a los cuadrangulares se aleja semana a semana. Arias tiene el talento y el conocimiento para encontrar las soluciones ofensivas que el equipo necesita, pero el calendario no espera y las próximas dos o tres fechas serán determinantes para saber si el proceso tiene el tiempo suficiente para madurar o si la presión de los resultados obliga a tomar decisiones antes de lo previsto.
