Belgrano vive el mejor momento de su historia moderna pero sabe que defender el título es más difícil que ganarlo
Belgrano de Córdoba llega al Torneo Clausura 2026 en una posición que hace apenas dos años era impensable para el club: campeón vigente de la Liga Profesional, con su primera estrella brillando en el escudo, clasificado a la Copa Libertadores 2027 y con una hinchada que vive un momento de euforia colectiva que el Gigante de Alberdi no había conocido en décadas. El equipo de Nicolás Diez arrancó el Clausura con una victoria 2-1 ante Rosario Central que confirmó que el grupo mantiene la solidez y la mentalidad ganadora del torneo anterior, y con 3 puntos en la primera fecha el Pirata ya está en la pelea por los playoffs de la Zona B con la experiencia adicional de saber exactamente qué se necesita para ganar un campeonato en el fútbol argentino moderno.
Lo que preocupa en el entorno belgranista es precisamente el efecto campeón que en el fútbol argentino históricamente ha pesado sobre los equipos que conquistan un título: los rivales llegan más motivados, los jugadores más pretendidos por otros clubes reciben ofertas difíciles de rechazar y la presión de repetir el rendimiento del torneo anterior es un peso psicológico que no todos los vestuarios saben manejar. Belgrano perdió algunos jugadores importantes en el mercado de pases del receso y deberá demostrar que el proyecto tiene la profundidad suficiente para competir en la Liga Profesional, la Copa Libertadores 2027 y el Trofeo de Campeones simultáneamente sin perder el nivel que lo llevó al título. Esta tarde ante Argentinos Juniors el Pirata tiene la oportunidad perfecta de demostrar que los campeones no solo saben ganar una vez sino que tienen la madera para defender lo que tanto les costó conquistar.
