Un grupo de 99 integrantes de los llamados Comandos de la Frontera continúa su tránsito hacia la vida civil tras convertirse en la única disidencia armada que ha dejado las armas dentro del proceso de paz impulsado por el Gobierno saliente. Los excombatientes permanecen en una Zona de Ubicación Temporal en Putumayo, donde desarrollan actividades de reincorporación mientras esperan garantías para su futuro. No obstante, la llegada del nuevo gobierno ha generado incertidumbre entre los integrantes del grupo, quienes desconocen si el proceso tendrá continuidad una vez asuma el nuevo presidente. Expertos advierten que el éxito de esta desmovilización dependerá de las decisiones que adopte la próxima administración en materia de paz y seguridad.
