El matemático colombiano Jaime García Serrano, conocido internacionalmente como “la Calculadora Humana”, llamó la atención sobre los riesgos que puede generar la dependencia excesiva de la inteligencia artificial. Aunque reconoce los beneficios y el avance de esta tecnología, considera que el verdadero problema no está en su existencia, sino en utilizarla de manera que termine reemplazando capacidades básicas como el razonamiento y el aprendizaje.
Durante una entrevista con Semana, García Serrano sostuvo que la sociedad no debería enfrentarse a la tecnología, sino aprender a utilizarla de manera responsable. Su principal preocupación está relacionada con la posibilidad de que estudiantes y jóvenes dejen de desarrollar habilidades fundamentales porque encuentran en los dispositivos y las herramientas de inteligencia artificial respuestas inmediatas para prácticamente cualquier tarea.
El matemático aseguró que durante sus visitas a colegios y universidades ha encontrado estudiantes con dificultades para resolver operaciones elementales. Incluso afirmó que algunos universitarios presentan problemas con conocimientos básicos como las tablas de multiplicar, una situación que, desde su perspectiva, evidencia la necesidad de fortalecer nuevamente el aprendizaje y el pensamiento matemático.
Para García, el acceso temprano y constante a teléfonos inteligentes también puede influir en esta situación. La posibilidad de obtener una respuesta en cuestión de segundos puede hacer que algunas personas pierdan interés por comprender el procedimiento utilizado para llegar a una solución. En ese sentido, considera que la tecnología debería funcionar como una herramienta de apoyo y no como un sustituto permanente de la capacidad de pensar.
Su postura no significa un rechazo a la inteligencia artificial. Por el contrario, el experto reconoce que estas herramientas representan un importante avance tecnológico. Su advertencia está dirigida principalmente al abuso y la dependencia, especialmente cuando una persona deja de ejercitar sus propias capacidades porque delega completamente sus tareas intelectuales en sistemas digitales.
García también destacó que existen ejercicios matemáticos en los que, según su experiencia, una inteligencia artificial puede proporcionar rápidamente un resultado, pero no necesariamente explicar con el mismo nivel de detalle el procedimiento mental que él utiliza para llegar a la respuesta. Para el calculista, esta diferencia demuestra el valor de desarrollar métodos de razonamiento propios.
El colombiano considera que el talento humano seguirá teniendo un papel importante a pesar del avance de la inteligencia artificial. Por eso, invita especialmente a estudiantes y padres de familia a fortalecer las habilidades adquiridas desde las primeras etapas de formación, mantener el hábito de estudiar y aprender a utilizar la tecnología sin permitir que sustituya completamente el esfuerzo intelectual.
La reflexión de Jaime García se suma al debate internacional sobre el impacto de la inteligencia artificial en la educación. El desafío no parece estar en impedir el desarrollo tecnológico, sino en encontrar un equilibrio que permita aprovechar sus ventajas mientras se conservan capacidades esenciales como pensar, analizar, resolver problemas y aprender de manera autónoma.
