Resumen largo: Estevanico, el esclavo africano que se convirtió en explorador de Norteamérica

El texto cuenta la extraordinaria historia de Estevanico, un hombre originario de Marruecos que, en el siglo XVI, terminó participando en una de las primeras grandes travesías por el territorio de lo que hoy conocemos como Estados Unidos y México. Su historia es especialmente importante porque fue uno de los primeros africanos, musulmanes y hablantes de árabe documentados en llegar a Norteamérica, y porque desempeñó un papel fundamental como explorador, intérprete, mediador y guía.

La historia comienza en 1528, cuando Estevanico llegó prácticamente moribundo a la costa de lo que hoy es Texas. Había pasado aproximadamente un mes a la deriva en el Golfo de México junto a un grupo de marineros españoles. Los hombres viajaban en unas balsas extremadamente precarias que habían construido con troncos, pieles de caballo y los restos de sus propias ropas. Después de una tormenta, los náufragos llegaron a una isla cercana a la actual Galveston.

Estos hombres formaban parte de una expedición española que había salido de España aproximadamente un año antes con el objetivo de conquistar y explorar la actual Florida y otras regiones de la costa del Golfo de México en nombre de la Corona española. La expedición estaba compuesta originalmente por unos 600 hombres, pero desde el principio sufrió numerosos problemas y pérdidas.

Durante los meses siguientes al naufragio, los supervivientes fueron muriendo uno tras otro. Algunos murieron de hambre, otros por las duras condiciones climáticas y otros fueron víctimas de ataques de pueblos indígenas. Finalmente, de los aproximadamente 600 hombres que habían partido de España, solo quedaron cuatro supervivientes: tres españoles y Estevanico, que era un hombre marroquí esclavizado.

Lo extraordinario es que Estevanico, a pesar de ocupar el nivel social más bajo dentro del grupo, acabaría convirtiéndose en su líder de facto. Durante los años siguientes utilizaría sus conocimientos de idiomas, su capacidad para adaptarse a diferentes culturas y sus habilidades para relacionarse con los pueblos indígenas para ayudar al grupo a sobrevivir.

El verdadero nombre de Estevanico no se conoce con certeza. Es conocido por diferentes nombres, como Esteban de Dorantes, Esteban el Moro o Estevanico. Había nacido a principios del siglo XVI en Azamor, Marruecos, una ciudad relacionada con las culturas amazig, árabe y portuguesa.

Posteriormente fue esclavizado por el noble español Andrés Dorantes de Carranza, quien lo llevó consigo en la expedición dirigida por Pánfilo de Narváez. Como a los musulmanes se les prohibía participar oficialmente en las expediciones españolas hacia el Nuevo Mundo, Dorantes lo bautizó y le dio el nombre de Estevanico.

La expedición de Narváez comenzó en junio de 1527 y rápidamente se convirtió en un desastre. Aproximadamente 140 hombres abandonaron la expedición durante una escala en Santo Domingo. Más tarde, mientras los expedicionarios se encontraban en Cuba, un huracán hundió dos barcos y provocó la muerte de alrededor de 50 personas.

Los supervivientes continuaron su viaje, pero terminaron llegando a la actual Florida en abril de 1528. Allí, Pánfilo de Narváez ordenó a Estevanico y a varios cientos de hombres que avanzaran hacia el norte para explorar el interior del territorio.

Los expedicionarios tuvieron que recorrer alrededor de 500 kilómetros por zonas pantanosas, llenas de mosquitos y otros peligros. Además, fueron atacados por indígenas apalaches. Las condiciones eran tan difíciles que el grupo quedó cada vez más reducido y desesperado.

En un momento extremo, los hombres sacrificaron y se comieron sus últimos caballos para poder sobrevivir. Después construyeron cinco balsas improvisadas y comenzaron a navegar por la costa con la esperanza de llegar a México.

Durante este viaje, se convirtieron en los primeros viajeros no indígenas conocidos en observar la desembocadura del río Misisipi. Sin embargo, las condiciones continuaron empeorando. Las tormentas terminaron destruyendo sus embarcaciones cerca de Galveston y provocaron la muerte de aproximadamente dos tercios de los españoles que quedaban, incluido el propio Pánfilo de Narváez.

Estevanico y otros supervivientes fueron posteriormente capturados por pueblos indígenas. Paradójicamente, su condición de extranjero esclavizado pudo haberle proporcionado algunas habilidades que resultaron esenciales para sobrevivir. Antes de llegar a América ya tenía experiencia con diferentes culturas e idiomas.

Los historiadores creen que, por su origen en Azamor, probablemente hablaba lenguas amaziges, árabe y portugués. Además, al haber vivido bajo dominio español, conocía también el español. Esta capacidad lingüística se convirtió en una ventaja enorme en un territorio donde existían numerosos pueblos indígenas con lenguas y costumbres diferentes.

Estevanico pasó aproximadamente cinco años realizando trabajos forzados para los karankawa. Durante ese tiempo aprendió su idioma y también el lenguaje de señas utilizado entre diferentes grupos indígenas de la región. Gracias a esta capacidad para comunicarse, logró comprender mejor el territorio y establecer relaciones con diferentes comunidades.

Posteriormente, Estevanico organizó en secreto su huida junto con Andrés Dorantes y logró escapar de los karankawa. También ayudó a liberar a los otros dos españoles supervivientes. De esta manera, los cuatro hombres volvieron a reunirse.

A partir de entonces comenzó una de las partes más impresionantes de la historia. Durante aproximadamente dos años, los cuatro supervivientes recorrieron a pie el territorio comprendido entre la costa del Golfo y el golfo de California.

Estevanico se convirtió en el principal responsable de comunicarse con los diferentes pueblos que encontraban. Era el traductor, mediador y explorador del grupo. Su conocimiento de los idiomas y su capacidad para adaptarse a las costumbres indígenas les permitieron atravesar territorios que los españoles desconocían completamente.

En una ocasión, los viajeros llegaron a una comunidad donde conocieron a un comerciante indígena. Mientras estaban allí, una mujer enferma pidió que la curaran. Los hombres combinaron rituales cristianos con prácticas indígenas que Estevanico había aprendido durante sus años entre los pueblos originarios. La mujer pareció recuperarse y comenzó a extenderse la idea de que aquellos viajeros tenían poderes curativos.

A partir de ese momento, diferentes comunidades indígenas comenzaron a buscar a los viajeros y algunas incluso los acompañaban durante sus desplazamientos. Estevanico desempeñó un papel fundamental en esta situación.

Según las descripciones históricas, solía adelantarse al resto del grupo para anunciar su llegada. Llevaba brazaletes de conchas, cascabeles en los tobillos y una sonaja hecha con una calabaza seca. De esta manera, fue adoptando elementos de las culturas indígenas y utilizándolos para establecer contacto con nuevos grupos.

Finalmente, los cuatro viajeros llegaron a la zona de Culiacán, en el actual estado mexicano de Sinaloa. Allí fueron encontrados por un grupo de jinetes españoles, quienes los llevaron aproximadamente 2.100 kilómetros hacia el sur, hasta la Ciudad de México, capital de la Nueva España.

Después de sobrevivir a años de naufragios, hambre, esclavitud, enfermedades, ataques y largas caminatas, los cuatro hombres finalmente pudieron contar su historia a las autoridades españolas.

Sin embargo, sus relatos también tuvieron consecuencias importantes. Los viajeros hablaron de supuestas ciudades llenas de riquezas y oro situadas al norte, historias que probablemente habían escuchado de los pueblos indígenas. Los españoles interpretaron estos relatos como evidencia de que existían grandes ciudades ricas todavía desconocidas.

Estas historias dieron origen al mito de las Siete Ciudades de Oro.

En 1539, el virrey de la Nueva España decidió enviar a Estevanico hacia el norte para buscar estas ciudades. Su misión consistía en guiar a un grupo de frailes españoles hacia los territorios que hoy corresponden a Nuevo México y Arizona.

Estevanico avanzaba por delante del grupo como explorador. Utilizaba sus conocimientos de las culturas y lenguas indígenas para obtener información sobre los territorios y sobre las comunidades que encontraban.

Incluso desarrolló un sistema de comunicación para informar a los españoles sobre la importancia de sus descubrimientos. Si encontraba información relativamente poco importante, enviaba una cruz pequeña. Si la información era más relevante, enviaba una cruz mediana. Para señalar algo de enorme importancia, enviaba una cruz grande.

En una de sus expediciones llegó al territorio de los zuñis, convirtiéndose, según los registros históricos, en la primera persona conocida procedente del Viejo Mundo en entrar en lo que hoy es Nuevo México y Arizona.

Los españoles esperaban que Estevanico encontrara las famosas ciudades de oro. Sin embargo, al intentar entrar en Hawikuh, una comunidad zuñi asociada a una de las supuestas Siete Ciudades de Oro, Estevanico fue asesinado por los habitantes del lugar.

Así terminó su vida y su extraordinaria carrera como explorador.

Aunque las ciudades de oro nunca fueron encontradas, los viajes de Estevanico proporcionaron a los españoles información geográfica muy importante. Sus recorridos ayudaron a conocer las rutas, los pueblos y las características de grandes regiones del actual suroeste de Estados Unidos.

Su última expedición también contribuyó a impulsar la posterior expedición de Coronado en 1540, que tuvo un papel importante en la expansión española por el suroeste de Norteamérica.

La expansión española tuvo consecuencias profundas para las poblaciones indígenas. Provocó desplazamientos de comunidades, introducción de enfermedades devastadoras y cambios culturales y religiosos, entre ellos la expansión del catolicismo. También influyó en las costumbres y prácticas de las regiones que posteriormente formarían parte de Estados Unidos.

A pesar de la importancia de sus viajes, durante siglos Estevanico permaneció prácticamente olvidado. Las crónicas españolas lo mencionaban como una figura secundaria y su historia no encajaba fácilmente en el relato tradicional de la fundación de Estados Unidos.

Una de las razones de este olvido es que la historia estadounidense suele centrarse en las 13 colonias británicas, la llegada de colonos ingleses y la posterior independencia del país. La vida de Estevanico ocurrió mucho antes de estos acontecimientos y estuvo relacionada principalmente con las expediciones españolas y con los pueblos indígenas.

Además, Estevanico ocupaba una posición difícil de clasificar. No era un conquistador español completamente integrado en el sistema colonial, pero tampoco pertenecía a los pueblos indígenas de América. Era un africano musulmán, esclavizado por españoles, que terminó actuando como intermediario entre diferentes culturas.

Precisamente esa posición «entre mundos» es una de las características que hace que su historia sea tan interesante.

En las últimas décadas, diferentes instituciones estadounidenses han comenzado a recuperar su memoria. Museos, monumentos y recorridos turísticos han empezado a explicar su importancia histórica.

En 2016, se instaló una estatua de bronce de Estevanico de aproximadamente 2,15 metros de altura en el Capitolio Estatal de Texas, en Austin. El monumento lo recuerda como el primer africano conocido en llegar al territorio del actual Texas.

También existen exposiciones y referencias a su vida en instituciones como el Museo de Historia de El Paso, el Museo de Historia de Nuevo México y el Monumento Nacional Coronado.

Además, algunas empresas turísticas organizan recorridos históricos en lugares relacionados con su llegada a América. De esta manera, su historia empieza a ser conocida por un público más amplio.

Su legado también tiene importancia para la historia de los árabes y musulmanes en Estados Unidos. El Museo Nacional Árabe-Estadounidense, por ejemplo, utiliza la figura de Estevanico para mostrar que la presencia de personas procedentes de culturas árabes y musulmanas en el territorio estadounidense es mucho más antigua de lo que muchas personas creen.

Estevanico demuestra que la historia de Estados Unidos comenzó a formarse mucho antes de la creación de las 13 colonias y que participaron en ella personas de diferentes continentes, culturas y religiones.

En definitiva, la vida de Estevanico fue una sucesión de situaciones extremas. Fue llevado de Marruecos a América como esclavo, sobrevivió a una expedición desastrosa, naufragios, hambre, enfermedades y cautiverio. Aprendió idiomas indígenas, se convirtió en sanador y mediador, ayudó a otros supervivientes y recorrió miles de kilómetros por territorios desconocidos para los europeos.

Se calcula que recorrió aproximadamente 3.620 kilómetros hacia el oeste, desde Florida hasta la costa del Pacífico en México, y posteriormente otros 2.100 kilómetros hacia el sur hasta llegar a Ciudad de México. Más tarde realizó otra expedición de aproximadamente 2.400 kilómetros hacia el norte, convirtiéndose en el primer no indígena conocido en recorrer determinadas regiones de los actuales Nuevo México y Arizona.

Su historia es importante no solamente por la distancia que recorrió, sino porque ayudó a conectar diferentes mundos. Gracias a sus conocimientos lingüísticos, su capacidad de adaptación y su habilidad para establecer relaciones con distintos pueblos, Estevanico pudo desplazarse por territorios prácticamente desconocidos para los españoles.

Finalmente, su vida representa una parte de la historia de Norteamérica que durante mucho tiempo quedó fuera de los relatos tradicionales. No fue simplemente un explorador ni simplemente una víctima de la esclavitud. Fue una persona que se encontró en una posición intermedia entre africanos, europeos y pueblos indígenas, y que utilizó sus conocimientos para sobrevivir y abrir caminos.

Por eso, la figura de Estevanico es considerada actualmente una de las más fascinantes y menos conocidas de la historia temprana de Norteamérica. Su historia demuestra que la exploración del continente no estuvo protagonizada únicamente por grandes conquistadores y personajes famosos, sino también por personas esclavizadas, indígenas, intérpretes y viajeros que desempeñaron papeles fundamentales.

En resumen, Estevanico pasó de ser un esclavo marroquí prácticamente desconocido a convertirse en explorador, traductor, mediador, sanador y guía de algunas de las primeras expediciones europeas por el suroeste de Norteamérica. Aunque murió intentando encontrar unas ciudades de oro que nunca existieron, sus viajes ayudaron a los españoles a conocer enormes territorios y contribuyeron indirectamente a la expansión española posterior. Su legado, recuperado siglos después, permite comprender que la historia de Estados Unidos fue desde sus comienzos mucho más diversa y compleja de lo que suele contar el relato tradicional.