Durante sus primeras 48 horas como presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella concentró su agenda en tres de las principales ciudades del país: Cali, Barranquilla y Medellín. El recorrido estuvo acompañado de reuniones de seguridad, encuentros con autoridades locales y actividades públicas, mientras varias de las medidas que había anunciado durante la campaña aún no se concretaban.

El mandatario comenzó su gestión en Cali, donde encabezó un consejo de seguridad para analizar la situación del Valle del Cauca. Entre los temas abordados estuvieron la lucha contra el narcotráfico, la sustitución de cultivos ilícitos y el fortalecimiento de la presencia militar en la región.

Posteriormente, De la Espriella se trasladó a Barranquilla, ciudad que ha señalado como una de las sedes alternativas de su administración. Allí revisó los avances de la infraestructura destinada a funcionar como sede presidencial alterna y participó en reuniones relacionadas con la seguridad del Caribe.

Durante su permanencia en la capital del Atlántico también se refirió al traslado de 117 presos considerados de alta peligrosidad hacia establecimientos penitenciarios de máxima seguridad. Además, aseguró que se encuentra al frente de la estrategia para enfrentar a los principales cabecillas de las organizaciones armadas.

El domingo, el presidente viajó a Medellín y participó en actividades relacionadas con la Feria de las Flores. Su presencia en la ciudad estuvo acompañada por dirigentes regionales y aliados políticos, entre ellos el alcalde Federico Gutiérrez y el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón.

Uno de los aspectos que más llamó la atención durante estas primeras jornadas fue la ausencia de los cerca de 70 decretos que De la Espriella había anunciado como preparados para sus primeros días de gobierno. Hasta el momento, las decisiones administrativas más visibles han estado relacionadas principalmente con la conformación de su gabinete y otros cargos estratégicos del Ejecutivo.

El contraste entre los anuncios de campaña y las primeras acciones del nuevo Gobierno ha generado interés sobre cuáles serán sus prioridades concretas en los próximos días. Por ahora, la seguridad, el fortalecimiento de las regiones y la descentralización aparecen como algunos de los ejes principales de su agenda.

La elección de Cali, Barranquilla y Medellín también refuerza la intención del mandatario de desarrollar parte de su gestión fuera de Bogotá. La apuesta busca darle mayor protagonismo a las regiones y convertir a varias ciudades en puntos estratégicos para la administración nacional.

El panorama podría cambiar rápidamente con el inicio de la actividad plena de los ministerios y el regreso del Congreso a sus principales labores. Será entonces cuando se conozca si las medidas anunciadas durante la campaña comienzan a convertirse en decisiones concretas del nuevo Gobierno.