La jornada comienza en esta urbe al son de los tambores, los sacerdotes queman la resina de copal para hacer sahumerios y decapitan una codorniz para ofrecerla al sol naciente.

alex sala

Àlex Sala

manece un nuevo día en Tenochtitlán, la hermosa capital del Imperio mexica que desde hace dos siglos gobierna Mesoamérica desde la Laguna de Texcoco. Como cada mañana, la jornada comienza en esta maravillosa urbe al son de los tambores que tocan los sacerdotes desde lo alto de los templos, queman la resina de copal para hacer sahumerios y decapitan una codorniz para ofrecerla al sol naciente.

Caminantes y forasteros se aprestan para sus viajes, los labradores acuden a sus campos y los comerciantes se encaminan a los mercados. Las mujeres barren y arreglan sus viviendas, y los sirvientes se afanan para tener todo preparado para el cuidado de sus señores.