El Gobierno de Israel dio un nuevo paso para hacer realidad uno de los proyectos de asentamientos más controvertidos de las últimas décadas en Cisjordania ocupada. El 18 de agosto de 2026, las autoridades israelíes abrieron una licitación para la construcción de 1.234 viviendas en el área conocida como E1, situada al este de Jerusalén y próxima al asentamiento de Ma’ale Adumim.
La decisión provocó una nueva ola de condenas internacionales. Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Noruega y Canadá exigieron a Israel retirar la licitación, mientras Naciones Unidas advirtió que el desarrollo del proyecto podría fragmentar territorialmente Cisjordania y representar una amenaza existencial para la posibilidad de establecer un Estado palestino territorialmente contiguo.
El episodio es especialmente relevante porque la licitación no representa el inicio de la planificación del proyecto E1. Israel había aprobado en agosto de 2025 planes para 3.401 unidades de vivienda en la zona. La apertura de la licitación de 1.234 de esas viviendas constituye ahora un paso hacia la selección de empresas constructoras y la ejecución sobre el terreno.
La controversia se concentra en la ubicación de E1. El área se encuentra entre Jerusalén Este y Ma’ale Adumim, una gran colonia israelí en Cisjordania. Para los gobiernos y organismos internacionales que se oponen al proyecto, su desarrollo podría dificultar enormemente la continuidad territorial necesaria para un futuro Estado palestino y separar Jerusalén Este del resto de Cisjordania.
¿Qué es exactamente la zona E1?
E1, abreviatura de “East 1”, es una zona situada al este de Jerusalén, entre la ciudad y el asentamiento de Ma’ale Adumim. El proyecto contempla una extensa red de viviendas, carreteras, infraestructura y áreas comerciales e industriales.
La importancia de E1 no se debe únicamente al número de viviendas previstas. Su ubicación convierte cualquier expansión urbana en un asunto de enorme relevancia territorial.
El área funciona como un corredor entre Jerusalén y diferentes sectores de Cisjordania. Según la Unión Europea, el desarrollo de E1 podría dividir Cisjordania en dos partes no contiguas, dificultando la conexión territorial entre el norte y el sur y afectando especialmente la relación entre Ramala, Jerusalén Este y Belén.
El proyecto también está estrechamente vinculado con la expansión de Ma’ale Adumim. La intención es desarrollar infraestructura que permita una mayor continuidad entre el asentamiento y el espacio urbano de Jerusalén, algo que sus críticos consideran una forma de consolidar progresivamente la presencia israelí en el territorio ocupado.
De las aprobaciones a la licitación: el proyecto entra en una nueva fase
Aunque la noticia de agosto de 2026 generó una fuerte reacción internacional, el proyecto tiene una historia mucho más larga.
Los planes para desarrollar E1 llevan décadas sobre la mesa y diferentes gobiernos israelíes habían evitado durante años avanzar con su construcción debido a la presión internacional, particularmente de Estados Unidos y de países europeos.
El cambio más importante se produjo en agosto de 2025, cuando las autoridades israelíes aprobaron planes detallados para 3.401 viviendas. La Unión Europea considera esta aprobación una de las decisiones de expansión de asentamientos más significativas y perjudiciales para las posibilidades de una solución de dos Estados.
Posteriormente, en diciembre de 2025, el Ministerio de Construcción y Vivienda israelí publicó una licitación relacionada con las 3.401 unidades. Sin embargo, la apertura efectiva de las ofertas fue aplazada en varias ocasiones.
Finalmente, el 18 de agosto de 2026 se abrió una licitación específica para 1.234 viviendas. Las ofertas podrán presentarse hasta el 19 de octubre de 2026, apenas ocho días antes de las elecciones legislativas israelíes previstas para el 27 de octubre.
Para organizaciones israelíes contrarias a la expansión de asentamientos, la cercanía de la licitación con las elecciones no es un detalle menor. Peace Now ha denunciado que el calendario podría tener como objetivo generar hechos difíciles de revertir antes de que se forme un nuevo Gobierno.
¿Por qué E1 es tan importante para la cuestión palestina?
El principal argumento de los gobiernos y organizaciones que rechazan el proyecto es geográfico.
La Cisjordania ocupada no es un territorio homogéneo desde el punto de vista de la administración, las carreteras y los asentamientos. La expansión de grandes bloques de asentamientos y de las infraestructuras que los conectan puede modificar las rutas disponibles para la población palestina y dificultar la creación de un territorio palestino continuo.
E1 ocupa precisamente una posición considerada estratégica para esa continuidad.
La Unión Europea sostiene que el desarrollo del área dividiría Cisjordania en dos partes territorialmente separadas y dificultaría la creación de una zona metropolitana palestina que conecte Ramala, Jerusalén Este y Belén. También considera que el proyecto consolidaría la integración de Ma’ale Adumim en el espacio urbano israelí alrededor de Jerusalén.
Naciones Unidas ha utilizado términos todavía más contundentes. El 20 de agosto, el portavoz del secretario general, Stéphane Dujarric, señaló que António Guterres estaba “profundamente alarmado” por los nuevos asentamientos y licitaciones, incluida la correspondiente a E1.
Según Naciones Unidas, la ejecución del proyecto podría cortar la conexión entre Jerusalén Este y Cisjordania y dividir el territorio palestino entre sus sectores norte y sur, con consecuencias graves para su integridad territorial y para la solución de dos Estados.
La reacción de Naciones Unidas
La ONU ha mantenido durante años una posición contraria a la expansión de los asentamientos israelíes en Cisjordania.
En su reacción más reciente, Naciones Unidas pidió a Israel que no avance con nuevas medidas relacionadas con E1 y recordó la opinión consultiva emitida por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en julio de 2024 sobre la situación en los territorios palestinos ocupados.
La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos también había advertido en mayo de 2026 sobre el riesgo de desplazamiento forzoso de la comunidad beduina de Khan al-Ahmar, ubicada en el área de E1.
La ONU señaló entonces que el plan de 3.401 viviendas podría afectar a 18 comunidades palestinas y que su ejecución tendría consecuencias sobre la continuidad territorial de Cisjordania.
Khan al-Ahmar se ha convertido en uno de los símbolos de la disputa alrededor de E1. La comunidad, formada principalmente por familias beduinas, ha enfrentado durante años órdenes de demolición y amenazas de desplazamiento.
Europa eleva el tono contra Israel
La apertura de la licitación provocó una reacción coordinada de varios gobiernos occidentales.
El 20 de agosto, los líderes de Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos y Noruega, junto con Canadá, exigieron que Israel retire la licitación. La declaración conjunta señaló que la expansión de asentamientos en E1 amenaza la viabilidad de una solución de dos Estados.
Es importante aclarar que no se trató de una declaración firmada por todos los países de la Unión Europea. Fue una iniciativa conjunta de varios gobiernos europeos, además de Canadá. Paralelamente, la Unión Europea como institución mantiene desde hace tiempo una posición oficial según la cual los asentamientos israelíes en el territorio palestino ocupado son contrarios al derecho internacional.
El Gobierno británico llegó incluso a convocar al encargado de negocios israelí para transmitirle su rechazo. El ministro británico de Exteriores, David Lammy, calificó el avance como una medida destructiva para las perspectivas de una solución de dos Estados.
Francia también ha advertido previamente que las empresas que participen en el proyecto podrían exponerse a consecuencias jurídicas y reputacionales.
La posición de Israel
Israel rechaza las acusaciones internacionales y sostiene una interpretación diferente sobre la situación de los asentamientos y de Cisjordania.
El ministro de Exteriores israelí, Gideon Sa’ar, respondió a las críticas británicas defendiendo el derecho de los israelíes a vivir en el territorio que Israel considera parte de su ámbito histórico y rechazando lo que calificó como una postura internacional que responsabiliza exclusivamente a Israel.
El Gobierno israelí también ha defendido los asentamientos desde argumentos relacionados con la seguridad, la historia y los vínculos religiosos y nacionales judíos con Judea y Samaria, nombre utilizado oficialmente por Israel para referirse a Cisjordania.
Sin embargo, la comunidad internacional mantiene una interpretación jurídica diferente.
¿Qué dice el derecho internacional sobre los asentamientos?
La cuestión de los asentamientos es uno de los puntos centrales del conflicto entre Israel y los palestinos.
La Cuarta Convención de Ginebra prohíbe que una potencia ocupante traslade parte de su propia población civil al territorio que ocupa. Sobre esta base, la mayoría de los Estados y organismos internacionales consideran ilegales los asentamientos israelíes establecidos en Cisjordania.
En 2024, la Corte Internacional de Justicia emitió una opinión consultiva en la que concluyó que la presencia continuada de Israel en el territorio palestino ocupado es ilícita y pidió poner fin a la expansión de asentamientos. También señaló obligaciones para otros Estados respecto de no contribuir al mantenimiento de la situación considerada ilegal.
Israel rechaza varias de las conclusiones internacionales sobre el estatus del territorio y no reconoce que los asentamientos deban considerarse ilegales bajo su propia interpretación jurídica.
La resolución 2334 del Consejo de Seguridad
Otro antecedente fundamental es la Resolución 2334 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, aprobada en diciembre de 2016.
La resolución afirmó que los asentamientos israelíes en el territorio palestino ocupado desde 1967, incluida Jerusalén Este, “no tienen validez legal” y constituyen una violación del derecho internacional.
Además, pidió que Israel diferenciara en sus relaciones entre el territorio del Estado de Israel y los territorios ocupados desde 1967.
La situación de E1 se considera especialmente sensible porque su desarrollo podría convertir una disputa sobre nuevas viviendas en una modificación territorial de mayor alcance.
El riesgo para las comunidades palestinas
La controversia no se limita a la diplomacia internacional.
Diversas organizaciones de derechos humanos han advertido que el desarrollo de E1 puede afectar a comunidades palestinas y beduinas que viven en la zona.
Human Rights Watch señaló que el proyecto incluye viviendas, carreteras, áreas industriales y comerciales y que su ejecución podría aumentar el riesgo de desplazamiento forzoso de comunidades palestinas. La organización también recordó la situación de Khan al-Ahmar, que durante años ha enfrentado amenazas de expulsión.
La ONU había advertido en mayo que la comunidad de Khan al-Ahmar estaba en riesgo inminente de desplazamiento forzoso después de que el ministro israelí de Finanzas, Bezalel Smotrich, ordenara avanzar con medidas para desalojarla.
La preocupación es que la construcción de viviendas y carreteras pueda modificar de manera permanente el acceso a las tierras y alterar las rutas utilizadas por las comunidades palestinas.
El papel de Bezalel Smotrich
Uno de los principales impulsores políticos del avance de E1 ha sido Bezalel Smotrich, ministro de Finanzas de Israel y una de las figuras más influyentes del sector nacionalista religioso del Gobierno.
Smotrich ha defendido abiertamente la expansión de los asentamientos y ha relacionado el proyecto E1 con la oposición a la creación de un Estado palestino.
En 2025, después de la aprobación de los planes, el ministro presentó el desarrollo como una forma de impedir la creación de un Estado palestino. Naciones Unidas también recogió declaraciones de altos funcionarios israelíes que vincularon explícitamente el proyecto con la cuestión de la estatalidad palestina.
Esto explica por qué la comunidad internacional considera que E1 no debe analizarse únicamente como un proyecto inmobiliario. Su ubicación y las declaraciones de algunos responsables políticos israelíes han convertido la construcción en una cuestión directamente relacionada con el futuro político de Cisjordania.
Un proyecto que puede cambiar el mapa de Cisjordania
La preocupación central de los gobiernos europeos y de Naciones Unidas es que E1 pueda crear una continuidad física entre Jerusalén y Ma’ale Adumim que, simultáneamente, dificulte la conexión territorial palestina.
El problema se vuelve particularmente delicado en torno a Jerusalén Este, que los palestinos reivindican como capital de un futuro Estado.
La expansión de asentamientos alrededor de Jerusalén podría hacer cada vez más difícil establecer una frontera viable entre Israel y un futuro Estado palestino, especialmente si las nuevas infraestructuras fragmentan las comunidades palestinas o restringen sus vías de comunicación.
La Unión Europea ha señalado que los avances registrados en 2025 y 2026 socavan las perspectivas de una solución de dos Estados.
Una disputa que llega antes de las elecciones israelíes
El calendario de la licitación también ha despertado sospechas entre los críticos del proyecto.
Las ofertas para las 1.234 viviendas podrán presentarse hasta el 19 de octubre, mientras que las elecciones israelíes están previstas para el 27 de octubre. Peace Now sostiene que el Gobierno podría estar intentando acelerar la contratación de empresas y la generación de compromisos antes de los comicios para dificultar que una futura administración cancele el proyecto.
No obstante, esta interpretación corresponde a los críticos del proyecto y no significa que exista una confirmación oficial de que el calendario electoral sea la razón de la decisión.
¿Qué puede ocurrir ahora?
El proceso todavía no significa que las 1.234 viviendas estén construidas. La apertura de la licitación permite que empresas presenten ofertas para obtener los contratos de desarrollo y construcción.
Sin embargo, el paso es considerado significativo porque acerca el proyecto a su ejecución material.
Organizaciones israelíes como Peace Now y otras entidades han presentado recursos legales contra el proyecto. Human Rights Watch señaló que las organizaciones demandantes preparaban nuevas acciones judiciales para intentar detener la licitación mientras continúan los procedimientos ante los tribunales israelíes.
Al mismo tiempo, la presión internacional podría aumentar.
Reino Unido ya ha advertido sobre posibles medidas adicionales relacionadas con la expansión de asentamientos, mientras que varios gobiernos europeos han señalado que las empresas involucradas podrían enfrentar consecuencias legales o reputacionales.
E1 vuelve a colocar la solución de dos Estados en el centro del conflicto
El caso E1 refleja uno de los problemas estructurales más difíciles del conflicto israelí-palestino: la distancia entre las negociaciones diplomáticas sobre la creación de dos Estados y los cambios físicos que ocurren sobre el terreno.
Para Israel y sus defensores, la expansión de asentamientos forma parte de una política relacionada con seguridad, historia y derechos nacionales. Para Naciones Unidas, la Unión Europea, numerosos gobiernos y organizaciones de derechos humanos, los asentamientos representan una violación del derecho internacional y una amenaza para la posibilidad de establecer un Estado palestino viable.
La licitación de 1.234 viviendas no resuelve por sí misma el futuro territorial de Cisjordania, pero sí constituye un nuevo paso en una dirección que la comunidad internacional considera especialmente peligrosa.
El motivo de la alarma es que, una vez construidas las viviendas y las infraestructuras, revertir esos cambios podría resultar mucho más complejo política y territorialmente.
Por eso E1 se ha convertido nuevamente en uno de los principales focos de tensión de Oriente Medio: no se trata solamente de cuántas viviendas serán construidas, sino de qué mapa quedará sobre el terreno y si todavía será posible establecer un territorio palestino continuo junto a Israel.
