La lana de oveja, un material asociado tradicionalmente con la industria textil, podría encontrar una aplicación completamente distinta en el campo de la medicina regenerativa. Investigadores del King’s College London desarrollaron membranas a partir de queratina extraída de lana ovina y demostraron que estas pueden favorecer la regeneración de tejido óseo en modelos animales.

El trabajo, desarrollado por investigadores de la Faculty of Dentistry, Oral & Craniofacial Sciences del King’s College London, representa un avance en la búsqueda de nuevos biomateriales capaces de ayudar al organismo a reconstruir huesos dañados. La investigación fue publicada en julio de 2026 en la revista científica Biomaterials Advances, bajo el título Bone regeneration of rat calvarial defect using biomimetic keratin-based membranes.

El hallazgo resulta especialmente llamativo porque utiliza como materia prima una proteína abundante en la lana: la queratina, una proteína estructural que también está presente de forma natural en estructuras como el cabello, las uñas y otras partes del organismo.

Sin embargo, aunque los resultados son prometedores, todavía no significa que la lana pueda utilizarse directamente para reparar huesos en pacientes. Hasta ahora, los experimentos se han realizado con células humanas en laboratorio y con ratas, por lo que aún son necesarias investigaciones adicionales y ensayos clínicos antes de considerar una aplicación médica en personas.

¿Por qué utilizar lana para regenerar huesos?

La respuesta está en la composición de la lana. Una de sus principales proteínas es la queratina, un material biológico que puede ser procesado para adquirir propiedades útiles en ingeniería de tejidos.

Los investigadores del King’s College London aprovecharon esta proteína para fabricar membranas capaces de actuar como una especie de estructura de soporte durante el proceso de regeneración ósea. En medicina regenerativa, este tipo de estructuras reciben el nombre de andamios o scaffolds y tienen la función de proporcionar un entorno en el que las células puedan adherirse, crecer y organizarse mientras se forma nuevo tejido.

La investigación se relaciona particularmente con una técnica denominada regeneración ósea guiada, utilizada en determinados procedimientos médicos y odontológicos. El principio consiste en colocar una membrana que impida que determinados tejidos blandos invadan prematuramente una zona donde se necesita formar hueso, creando un espacio protegido para que las células relacionadas con la formación ósea puedan desarrollarse.

En este contexto, el objetivo del equipo no era simplemente encontrar un material que cubriera una lesión, sino desarrollar una membrana que también pudiera interactuar favorablemente con las células y contribuir activamente al proceso de formación de tejido óseo.

De la lana al biomaterial

Para desarrollar las membranas, los investigadores tuvieron que extraer la queratina presente en la lana y posteriormente modificarla para conseguir un material suficientemente estable.

El estudio científico detalla que utilizaron lana de ovejas de Shetland procedente de Devon, en Reino Unido. Después de limpiar y desengrasar la lana, el equipo empleó un proceso químico para extraer la queratina. La proteína obtenida fue posteriormente purificada y liofilizada antes de utilizarse para fabricar las diferentes formulaciones de las membranas.

El proceso permitió convertir una materia prima de origen biológico en una estructura diseñada específicamente para aplicaciones de ingeniería de tejidos.

Una de las dificultades fundamentales en este tipo de investigaciones es conseguir que el biomaterial tenga suficiente estabilidad durante el tiempo necesario para que el tejido se regenere. Si una membrana desaparece demasiado rápido, puede dejar de cumplir su función antes de que el hueso haya tenido tiempo de recuperarse.

Por esta razón, el equipo trabajó con diferentes formulaciones de queratina y utilizó interacciones entre proteínas y procesos de reticulación controlada para mejorar la estabilidad de las membranas.

El primer paso: probar las membranas con células humanas

Antes de realizar los experimentos con animales, los científicos evaluaron el comportamiento de las membranas en células humanas relacionadas con la formación de hueso.

Los investigadores utilizaron células estromales de médula ósea humana y analizaron su viabilidad y su capacidad para avanzar hacia procesos de diferenciación osteogénica, es decir, para adquirir características asociadas a las células encargadas de formar tejido óseo.

Los resultados fueron positivos: las células mostraron una elevada viabilidad sobre las membranas de queratina y expresaron diferentes marcadores relacionados con la formación de hueso. Algunas de las formulaciones también mostraron una actividad particularmente destacada en marcadores osteogénicos tempranos y tardíos.

Esto fue importante porque permitió comprobar que el material no solamente podía mantenerse como una estructura física, sino que también podía proporcionar un entorno compatible con procesos biológicos relacionados con la regeneración.

La prueba decisiva: defectos óseos en ratas

Después de los experimentos de laboratorio, el equipo pasó a una prueba in vivo.

Los investigadores utilizaron ratas con defectos de tamaño crítico en el cráneo, es decir, lesiones suficientemente grandes como para que no se regeneraran por sí solas de manera significativa. Este tipo de modelo permite evaluar si un biomaterial realmente puede contribuir a cerrar un defecto óseo.

Las membranas de queratina fueron colocadas sobre las zonas dañadas y los animales fueron evaluados durante varias semanas. A las ocho semanas se analizaron los resultados mediante técnicas de imagen y estudios histológicos.

El experimento permitió observar formación de nuevo tejido óseo en las áreas tratadas con las membranas.

Pero los resultados mostraron un detalle especialmente interesante: la membrana de colágeno utilizada como referencia produjo un mayor volumen total de hueso, mientras que determinadas membranas de queratina produjeron tejido con una organización estructural más parecida a la del hueso natural.

Por tanto, el resultado no puede resumirse simplemente diciendo que la lana «superó» al colágeno. El estudio encontró ventajas diferentes en cada material.

El colágeno produjo más hueso, pero la queratina produjo una estructura más organizada

El colágeno continúa siendo uno de los materiales de referencia utilizados en regeneración ósea guiada. Su función consiste, entre otras cosas, en actuar como una barrera que protege el área de regeneración y permite que el proceso de formación ósea avance sin una invasión prematura de tejidos blandos.

Sin embargo, las membranas de colágeno presentan algunas limitaciones. Pueden perder estabilidad relativamente rápido y su comportamiento mecánico puede ser insuficiente en determinadas aplicaciones. El propio King’s College London señala que la extracción y procesamiento del colágeno también pueden ser complejos y costosos.

En el experimento, las membranas de colágeno produjeron el mayor volumen de hueso. El grupo de queratina con mejor rendimiento alcanzó alrededor de 17,73 mm³ de volumen óseo, frente a aproximadamente 29,13 mm³ registrados para el colágeno en el modelo estudiado.

La diferencia está en la calidad y organización del tejido.

Los análisis histológicos mostraron que algunas formulaciones de queratina favorecieron una arquitectura más organizada de las fibras de colágeno presentes en el nuevo tejido. El material regenerado presentaba una disposición espacial que se aproximaba más a determinados aspectos de la organización del hueso natural.

Esto es importante porque en ingeniería de tejidos no basta con producir una gran cantidad de tejido. La forma en que ese tejido se organiza también puede determinar sus propiedades y su capacidad para cumplir adecuadamente su función.

Una membrana que no sería simplemente una barrera

Otro aspecto relevante del estudio es que los investigadores observaron que las membranas de queratina podrían desempeñar un papel más activo que el de una simple barrera física.

Los resultados indicaron que el material podía favorecer procesos asociados con la diferenciación de células hacia un fenotipo osteogénico y ayudar a crear una arquitectura organizada durante la formación del nuevo tejido.

Además, las membranas mostraron capacidad para integrarse con los tejidos circundantes y mantenerse estables durante el proceso de reparación, dos características fundamentales para cualquier biomaterial que aspire a tener aplicaciones médicas.

La investigación también encontró indicios de que las membranas de queratina podían actuar como una barrera frente a la invasión de fibroblastos, células que forman parte del tejido conectivo y que, si ocupan prematuramente el espacio de una lesión ósea, pueden interferir con la regeneración del hueso.

Un posible aprovechamiento de los residuos de la industria ovina

La investigación también tiene una dimensión ambiental.

La lana es un recurso de origen natural y, según el King’s College London, una parte de ella puede convertirse en un subproducto o residuo de la actividad agrícola. Aprovechar esa materia prima para obtener queratina podría permitir transformar un material de bajo valor o descartado en un biomaterial de mayor valor añadido.

Esta característica abre una perspectiva interesante para la denominada bioeconomía circular, en la que residuos o subproductos procedentes de actividades agrícolas pueden convertirse en materias primas para nuevas aplicaciones industriales.

En lugar de considerar la lana únicamente como una fibra para fabricar textiles, el enfoque del estudio plantea la posibilidad de utilizar sus componentes moleculares para producir materiales destinados a aplicaciones biomédicas.

La ventaja potencial no está solamente en el precio o la disponibilidad. Al tratarse de una fuente renovable de una proteína estructural, la queratina podría convertirse en una alternativa interesante frente a materiales cuya producción o extracción resulta más compleja.

¿Qué es la medicina regenerativa?

La medicina regenerativa busca desarrollar estrategias que permitan reparar, reemplazar o estimular la recuperación de tejidos dañados.

En el caso de los huesos, el organismo posee una capacidad natural de reparación. Sin embargo, esta capacidad puede verse superada cuando existen defectos demasiado grandes, pérdida significativa de tejido, traumatismos graves, enfermedades o determinadas intervenciones quirúrgicas.

Por eso, la ingeniería de tejidos estudia materiales capaces de crear las condiciones necesarias para que las propias células del organismo produzcan nuevo tejido.

Los llamados andamios biomiméticos intentan imitar determinadas características del entorno natural de las células. Su estructura, composición, porosidad, estabilidad y propiedades químicas pueden influir en el comportamiento celular.

La propuesta del King’s College London encaja precisamente en esta línea: utilizar una proteína natural para construir una estructura capaz de proporcionar soporte físico y señales biológicas durante la regeneración.

La queratina ya había mostrado potencial en otras aplicaciones

El trabajo sobre regeneración ósea no es el primer proyecto del grupo de investigación de King’s College London que explora el potencial de la queratina.

En 2025, investigadores del mismo entorno académico estudiaron el uso de queratina obtenida de lana y cabello para desarrollar materiales destinados a la reparación del esmalte dental. En aquel trabajo, la queratina podía formar una estructura mineralizada que imitaba determinadas características del esmalte.

Estos trabajos forman parte de una línea de investigación más amplia centrada en utilizar proteínas estructurales para desarrollar materiales bioinspirados destinados a reparar tejidos duros.

El propio perfil académico del investigador Sherif Elsharkawy señala que su grupo trabaja en biomineralización y en el desarrollo de materiales bioinspirados para aplicaciones biomédicas y odontológicas, incluyendo la regeneración de hueso y esmalte.

¿Podría utilizarse pronto en pacientes?

Aquí es donde resulta importante poner el descubrimiento en contexto.

Aunque los resultados son prometedores, el material todavía no está listo para utilizarse rutinariamente en seres humanos.

La investigación demostró su eficacia en células humanas cultivadas en laboratorio y en un modelo animal de regeneración ósea. Eso constituye un avance importante, pero no equivale a demostrar que el tratamiento sea seguro y eficaz en personas.

Antes de llegar a una eventual aplicación clínica tendrían que realizarse estudios adicionales para determinar, entre otros aspectos, la seguridad a largo plazo, la respuesta inmunológica, la estabilidad del material, la dosis o formulación óptima, la reproducibilidad de su fabricación y su comportamiento en diferentes tipos de lesiones.

También sería necesario comprobar cómo responde el material ante defectos óseos de mayor tamaño y en situaciones clínicas más complejas.

Por ahora, el resultado principal es que la queratina derivada de lana ha demostrado capacidad para favorecer la regeneración ósea en un organismo vivo, algo que el equipo considera un paso importante para avanzar hacia futuras aplicaciones.

Un nuevo camino para los biomateriales

La investigación del King’s College London plantea una posibilidad que combina tres áreas que normalmente se estudian por separado: agricultura, sostenibilidad y medicina regenerativa.

Una materia prima procedente de la producción ovina puede convertirse en una proteína purificada, esa proteína puede transformarse en una membrana biomimética y dicha membrana puede proporcionar un entorno favorable para que las células produzcan nuevo tejido.

El resultado no implica que la lana vaya a reemplazar inmediatamente al colágeno. De hecho, el propio estudio demuestra que el colágeno produjo un mayor volumen de hueso en el modelo experimental. Lo que hace especialmente interesante a la queratina es su capacidad para favorecer una organización estructural del tejido regenerado, además de su estabilidad y su potencial como fuente renovable de biomateriales.

El siguiente desafío será determinar si esas ventajas pueden mantenerse cuando la tecnología avance hacia modelos más cercanos a las condiciones clínicas.

Si futuras investigaciones confirman su seguridad, eficacia y capacidad de fabricación a escala, la queratina de lana podría convertirse en una nueva alternativa para determinados procedimientos de regeneración ósea, especialmente en áreas como la cirugía reconstructiva y la odontología.

Por ahora, el descubrimiento demuestra algo más concreto y científicamente relevante: un material considerado durante mucho tiempo principalmente como recurso textil puede convertirse, mediante ingeniería biomédica, en una plataforma capaz de ayudar al organismo a construir nuevo tejido óseo.

Y, al mismo tiempo, abre la puerta a una forma diferente de entender los residuos agrícolas: no necesariamente como materiales que deben desecharse, sino como posibles fuentes de proteínas y moléculas con aplicaciones de alto valor en la medicina del futuro.