La costa del departamento de Canelones, en Uruguay, se ha convertido en uno de los escenarios donde las autoridades locales vienen desarrollando estrategias de restauración ambiental para enfrentar la erosión, la pérdida de arena y el deterioro de los sistemas dunares. Entre las principales medidas se encuentran la instalación de cercas captoras de arena, el uso de materiales vegetales biodegradables, la revegetación con especies adaptadas a este ecosistema y la regulación de los accesos a las playas.
Estas acciones buscan recuperar una función fundamental de las dunas: actuar como una barrera natural frente a temporales, crecidas y otros fenómenos que afectan la franja costera. El enfoque no consiste únicamente en retirar la arena que llega a calles o zonas urbanizadas, sino en intentar mantenerla dentro del propio sistema costero para que vuelva a formar parte del cordón dunar.
Las autoridades uruguayas han reconocido que la presencia recurrente de grandes cantidades de arena en ramblas, calles y otras infraestructuras costeras suele estar relacionada con la degradación del ecosistema dunar. Por esta razón, los lineamientos nacionales publicados por el Ministerio de Ambiente recomiendan priorizar medidas de prevención y restauración, entre ellas las cercas captoras, la revegetación y la organización de los accesos peatonales.
¿Cómo funcionan las cercas que capturan la arena?
Uno de los elementos centrales de la estrategia aplicada en Canelones son las llamadas cercas captoras de arena. Se trata de estructuras que interceptan la arena transportada por el viento y favorecen su acumulación en zonas donde puede contribuir a la recuperación o formación de dunas.
En diferentes intervenciones de Canelones se han utilizado restos de poda y otros materiales vegetales para construir vallados biodegradables. La arena impulsada por el viento queda retenida progresivamente en estas estructuras, permitiendo generar nuevas acumulaciones y fortalecer las dunas existentes.
El mecanismo tiene una ventaja adicional: los materiales vegetales pueden integrarse con el tiempo al ecosistema. A medida que se degradan, aportan materia orgánica, mientras la vegetación costera ayuda a estabilizar la arena acumulada.
La propia Intendencia de Canelones ha explicado que estas intervenciones forman parte de soluciones basadas en la naturaleza y de estrategias de adaptación frente al cambio climático. Su objetivo es fortalecer la resiliencia del ecosistema costero y reducir la pérdida de arena.
Vegetación dunar: una pieza clave para estabilizar la costa
Las cercas por sí solas no constituyen una solución permanente. Una vez que la arena comienza a acumularse, la revegetación cumple un papel fundamental para contribuir a la estabilidad del sistema.
Las autoridades y los programas de restauración en Uruguay promueven la utilización de vegetación herbácea psamófila, es decir, especies adaptadas a vivir en ambientes arenosos. Estas plantas ayudan a fijar la arena y favorecen la recuperación progresiva de la estructura dunar.
El Ministerio de Ambiente de Uruguay señala que la combinación de cercas captoras y revegetación permite retener la arena dentro de la zona litoral activa y recuperar el funcionamiento dinámico del sistema costero. El objetivo no es inmovilizar completamente la duna, sino restaurar un ecosistema capaz de retener y redistribuir naturalmente los sedimentos.
Un problema que afecta tanto a las playas como a las zonas urbanas
La erosión costera y la pérdida de dunas no son únicamente un problema ambiental. Cuando el sistema dunar se degrada, la arena puede ser transportada con mayor facilidad hacia calles, viviendas, ramblas y otras infraestructuras próximas al litoral.
Esto obliga, en algunos casos, a realizar tareas de limpieza y movimiento de arena. Sin embargo, las autoridades uruguayas han planteado que retirar constantemente los sedimentos no resuelve necesariamente el problema de fondo.
Los lineamientos del Ministerio de Ambiente indican que la llegada de arena a las vías públicas puede reflejar una degradación del ecosistema costero. Por ello, se propone pasar de una respuesta centrada exclusivamente en retirar la arena a otra basada en prevenir su desplazamiento excesivo mediante la recuperación del cordón dunar.
En localidades de Canelones, las autoridades también han utilizado maquinaria de forma limitada para devolver arena acumulada en la rambla hacia sectores dunares. Posteriormente, esa arena puede estabilizarse mediante vallados y vegetación, intentando reducir la alteración directa sobre el ecosistema.
Pasarelas de madera para reducir el impacto del tránsito sobre las dunas
Otra de las medidas aplicadas en la costa canaria consiste en la instalación de pasarelas y accesos elevados de madera.
La razón es sencilla: el tránsito constante de personas sobre las dunas puede dañar la vegetación y generar zonas de erosión. Cuando la cobertura vegetal desaparece, la arena queda más expuesta a la acción del viento.
Canelones viene instalando pasarelas elevadas desde hace años como complemento de otros accesos a las playas. Estas estructuras permiten concentrar el tránsito peatonal en puntos específicos y reducir el pisoteo sobre sectores sensibles del sistema dunar.
La protección de los accesos se integra así a una estrategia más amplia: cercas para retener arena, vegetación para estabilizarla y pasarelas para evitar que la recuperación del ecosistema sea nuevamente afectada por el tránsito desordenado.
Una estrategia que Canelones desarrolla desde hace años
Las medidas actuales forman parte de un proceso que Canelones viene desarrollando desde hace más de una década.
Según el informe ambiental del departamento, desde 2015 se han implementado anualmente kilómetros de cercas captoras utilizando principalmente restos de poda. En estas tareas han participado funcionarios municipales, cooperativas, guardavidas y comunidades locales, además de iniciativas de educación ambiental con centros educativos.
También se han desarrollado proyectos específicos en localidades como Atlántida, Parque del Plata, La Floresta, Guazuvirá y Jaureguiberry, donde la restauración dunar se ha combinado con actividades comunitarias, monitoreo ambiental, control de especies exóticas y plantación de vegetación adaptada a las condiciones costeras.
En Jaureguiberry, por ejemplo, la Intendencia de Canelones y distintos actores locales han trabajado en la restauración de dunas mediante cercas captoras y el aprovechamiento de restos vegetales para retener arena y aportar materia orgánica al sistema.
Resultados y experiencias de restauración
Los documentos de planificación costera de Canelones registran experiencias en las que las cercas captoras lograron retener importantes volúmenes de arena en períodos relativamente cortos.
Uno de los casos citados corresponde a Jaureguiberry, donde mediciones realizadas en distintos puntos después de la instalación de cercas mostraron una retención de arena de entre 13 y 40 metros cúbicos por metro lineal de playa durante un período de tres meses, según datos incluidos en la documentación de planificación territorial del departamento.
Estos resultados no significan que todas las intervenciones produzcan el mismo efecto. La capacidad de una cerca para acumular arena depende de factores como la disponibilidad de sedimentos, la intensidad y dirección del viento, la ubicación de la estructura y las características del ecosistema.
Por ello, el propio Ministerio de Ambiente establece que estas medidas requieren mantenimiento, evaluación y continuidad. Si la cantidad de arena movilizada supera la capacidad de retención de la vegetación y de las estructuras instaladas, el problema puede persistir.
El desafío del cambio climático y la presión sobre la costa
La restauración de las dunas se produce en un contexto de creciente preocupación por la vulnerabilidad de las zonas costeras.
La urbanización, la modificación de la vegetación, los accesos indiscriminados a las playas y otras actividades humanas han contribuido históricamente a la degradación de diferentes sistemas dunares. A esto se suman los riesgos asociados a eventos meteorológicos intensos y otros efectos relacionados con el cambio climático.
El Ministerio de Ambiente de Uruguay reconoce que la pérdida o reducción de los cordones dunares afecta las funciones ecológicas y los servicios que estos ecosistemas proporcionan. Por ello, las nuevas orientaciones de gestión apuntan a recuperar los procesos naturales antes que depender exclusivamente de infraestructuras rígidas para contener los efectos de la erosión.
Restaurar en lugar de simplemente retirar la arena
El caso de Canelones refleja un cambio de enfoque en la gestión costera. Durante años, la respuesta frente a la acumulación de arena en zonas urbanizadas estuvo centrada, en muchos casos, en removerla con maquinaria.
La estrategia de restauración busca, en cambio, devolver protagonismo al propio ecosistema. Si la arena es retenida dentro del sistema dunar, las dunas recuperan progresivamente su capacidad de actuar como una barrera natural.
Las cercas captoras, la vegetación psamófila y los accesos controlados funcionan como partes de un mismo sistema. Ninguna medida aislada puede resolver por completo el problema, pero su combinación puede contribuir a reducir la erosión y a mejorar la capacidad de adaptación de la costa.
Una solución basada en la naturaleza
La experiencia desarrollada en Canelones se enmarca dentro de las llamadas soluciones basadas en la naturaleza, un enfoque que busca utilizar y recuperar los procesos ecológicos para enfrentar problemas ambientales.
En este caso, en lugar de depender únicamente de muros u otras estructuras rígidas, las intervenciones intentan reconstruir una defensa que ya existe de forma natural: el cordón dunar.
Las dunas pueden absorber parte de la energía de eventos costeros, almacenar arena y servir de hábitat para diferentes especies. Su conservación, por tanto, no solo tiene relación con la imagen de las playas, sino también con la protección ambiental y territorial de las comunidades cercanas.
La continuidad de estas medidas, junto con el monitoreo y la participación de autoridades, especialistas y comunidades locales, será determinante para evaluar su eficacia a largo plazo. Por ahora, Canelones mantiene una estrategia que combina cercas captoras, materiales vegetales, revegetación y ordenamiento del acceso a las playas para intentar contener la pérdida de arena y recuperar uno de los principales sistemas naturales de defensa de la costa uruguaya.
