La ciudad polaca de Białystok ha puesto en marcha una iniciativa que busca convertir un residuo difícil de gestionar en un producto útil para el espacio público. Cuatro bancos fabricados con una nueva placa de material compuesto, elaborada a partir de envases multicapa de bebidas y película de polietileno reciclados, fueron instalados en distintos puntos del centro de la ciudad.

El proyecto es desarrollado por la empresa municipal PUHP LECH, que opera instalaciones relacionadas con la gestión de residuos en Białystok. La tecnología fue desarrollada en colaboración con investigadores de la Universidad Tecnológica de Poznań y permite transformar materiales que tradicionalmente presentan dificultades para su aprovechamiento en una placa destinada a diferentes usos.

Los primeros bancos fueron colocados el 28 de julio de 2026 en tres zonas de Białystok: dos en un espacio público de la calle Lipowa, junto a la iglesia ortodoxa de San Nicolás; uno en la llamada Avenida del Blues, y otro en un espacio cercano al Palacio de los Invitados. El Ayuntamiento presentó la iniciativa como una demostración práctica de las posibilidades que ofrece este nuevo material.

Un banco que comienza su vida como un envase de bebidas

A simple vista, los nuevos bancos pueden parecer un elemento más del mobiliario urbano. Sin embargo, su principal particularidad está en el material utilizado para fabricarlos.

La empresa municipal LECH puso en funcionamiento una línea experimental en el Centro de Tratamiento de Residuos Municipales de Hryniewicze para producir la denominada Placa Compuesta Ecológica, conocida por sus siglas EPK.

La composición está basada en dos tipos principales de residuos: aproximadamente un 70 % corresponde a envases multicapa de bebidas triturados, mientras que el 30 % restante está compuesto por película de polietileno.

Los envases utilizados para bebidas son especialmente interesantes desde el punto de vista del reciclaje porque están formados por diferentes capas de materiales. Este tipo de estructura permite que un recipiente sea resistente y adecuado para conservar alimentos y bebidas, pero también puede dificultar su recuperación una vez que se convierte en residuo.

La propuesta de Białystok consiste precisamente en aprovechar esos componentes en lugar de destinarlos directamente a vertederos o a otros procesos de eliminación.

¿Cómo se fabrican las placas recicladas?

El proceso comienza con la preparación de los residuos. Los envases de bebidas y la película de polietileno son triturados y posteriormente sometidos a un proceso de secado.

Después, los materiales se mezclan en las proporciones establecidas para la fabricación de la placa. La mezcla es sometida posteriormente a presión y a temperaturas elevadas, de alrededor de 230 grados Celsius, hasta conseguir un material compacto.

Según la información publicada por el Ayuntamiento de Białystok, las placas resultantes tienen unas dimensiones de aproximadamente 2 por 1 metro y pueden fabricarse con espesores que van desde los 6 hasta los 20 milímetros.

La combinación de los residuos y el proceso de prensado permite obtener un material que puede ser trabajado posteriormente para fabricar diferentes productos.

De residuo problemático a material para la ciudad

La importancia del proyecto no está solamente en fabricar cuatro bancos reciclados. La iniciativa pretende demostrar que determinados residuos pueden convertirse nuevamente en materias primas para productos con una vida útil prolongada.

La propia empresa municipal LECH señala que la nueva placa puede utilizarse en sectores muy diferentes, desde la construcción hasta el transporte, la logística, el mobiliario y la denominada pequeña arquitectura urbana.

Entre las aplicaciones previstas aparecen bancos, terrazas, pasarelas, paneles técnicos, elementos para almacenamiento, palés, protecciones para transporte y soportes publicitarios.

También se estudia su utilización como alternativa a algunos materiales derivados de la madera, como MDF y OSB, así como en determinados elementos técnicos y soluciones de aislamiento acústico.

Esto amplía considerablemente el alcance del proyecto. Los bancos son, en este sentido, una especie de escaparate: permiten mostrar a los ciudadanos que un residuo que normalmente se percibe como basura puede transformarse en un objeto funcional.

Cuatro bancos como primera demostración

Las primeras unidades instaladas en Białystok son cuatro.

Dos fueron colocadas en un espacio público de la calle Lipowa, cerca de la iglesia de San Nicolás. Otra fue instalada en la Avenida del Blues y la cuarta en un espacio próximo al Palacio de los Invitados.

La distribución permite que el proyecto pueda observarse directamente en diferentes zonas de la ciudad y, al mismo tiempo, sirve como prueba práctica del comportamiento del nuevo material en condiciones reales de uso.

Por el momento, las autoridades han presentado estas unidades como una demostración de las posibilidades de la tecnología. No se ha confirmado que toda la infraestructura de bancos de Białystok vaya a ser sustituida por mobiliario fabricado con este material.

También hay bebederos para animales

La propuesta no se limita a los bancos.

La empresa municipal también ha planteado la fabricación de bebederos para animales utilizando la misma placa compuesta. La idea es instalar este tipo de elementos en espacios públicos para facilitar el acceso al agua de los animales durante los paseos, especialmente durante los periodos de altas temperaturas.

De esta manera, el proyecto busca demostrar que el material reciclado puede emplearse en objetos de diferentes tamaños y funciones dentro de la ciudad.

La propuesta forma parte de una visión más amplia de reutilización de materiales, en la que los residuos dejan de considerarse exclusivamente un problema de eliminación y pasan a formar parte de nuevos ciclos productivos.

La tecnología nació de la colaboración con investigadores

El proyecto también tiene un componente de innovación tecnológica.

La empresa municipal LECH adquirió la tecnología y la patente desarrollada por investigadores de la Universidad Tecnológica de Poznań, y posteriormente puso en marcha una línea experimental en Hryniewicze.

Esta cooperación entre una empresa pública dedicada a la gestión de residuos y el sector académico busca trasladar una solución desarrollada técnicamente hacia una aplicación industrial.

El objetivo no es únicamente encontrar una nueva forma de fabricar bancos, sino desarrollar un proceso capaz de generar un material comercializable a partir de residuos que presentan dificultades para su valorización.

La placa EPK obtuvo las certificaciones necesarias y, según el Ayuntamiento, en 2026 recibió un permiso integrado que permitió que el producto dejara de tener la consideración de residuo, una condición importante para poder comercializarlo como material.

Białystok busca aumentar el aprovechamiento de sus residuos

La iniciativa se integra en una estrategia más amplia de gestión de residuos urbanos.

De acuerdo con las autoridades municipales, Białystok alcanza actualmente un nivel de reciclaje de alrededor del 53 % de sus residuos. El Ayuntamiento presenta esta cifra como parte de los avances de la ciudad en materia de recuperación de materiales.

La empresa LECH también trabaja con otras formas de valorización. Entre ellas se encuentran una planta de compostaje y la producción de materiales de construcción a partir de residuos procedentes de otros procesos de tratamiento.

Por tanto, las nuevas placas no constituyen una acción aislada, sino otro componente dentro del sistema de gestión de residuos que la ciudad intenta desarrollar.

El objetivo va más allá de fabricar mobiliario

Uno de los aspectos más importantes del proyecto es que el mobiliario urbano funciona como una forma de comunicación ambiental.

Un ciudadano que se sienta en uno de estos bancos puede estar utilizando un producto que nació a partir de materiales que anteriormente eran considerados residuos difíciles de aprovechar.

Para las autoridades locales, esto puede ayudar a mostrar de manera tangible el concepto de economía circular: los materiales no terminan necesariamente su recorrido cuando el producto original deja de utilizarse.

En lugar de fabricar un objeto nuevo exclusivamente con materias primas vírgenes, la idea consiste en recuperar materiales procedentes de productos descartados, procesarlos y convertirlos nuevamente en un recurso.

El presidente de Białystok, Tadeusz Truskolaski, ha señalado que la placa representa una posibilidad de aprovechar residuos que hasta ahora resultaban especialmente difíciles de gestionar y que sus aplicaciones podrían extenderse a la construcción, el transporte y la pequeña arquitectura.

Una posible alternativa a materiales tradicionales

Otro aspecto que podría resultar relevante si la tecnología se desarrolla a mayor escala es su capacidad para competir con determinados materiales convencionales.

La empresa LECH indica que la EPK puede utilizarse como alternativa a materiales derivados de la madera, entre ellos MDF y OSB, dependiendo de la aplicación.

Esto abre una posibilidad interesante: que los residuos de envases no solamente vuelvan a convertirse en productos de consumo, sino que puedan utilizarse para fabricar componentes destinados a sectores industriales.

La placa también presenta propiedades de aislamiento acústico, según la empresa municipal, lo que amplía las posibilidades de utilización en determinados proyectos de construcción y acondicionamiento.

Una tecnología con potencial industrial

Aunque los cuatro bancos son la parte más visible del proyecto, el verdadero desafío será determinar si la producción de la placa puede desarrollarse a una escala suficiente para generar un impacto significativo.

La empresa LECH informó que actualmente tiene capacidad para producir aproximadamente 1.000 toneladas de productos a partir de residuos, con el objetivo de alcanzar una capacidad de alrededor de 4.000 toneladas.

El proyecto tiene, además, una dimensión económica. La compañía contempla la posibilidad de comercializar la placa y obtener ingresos mediante la venta del material y de los productos fabricados con él.

Sin embargo, las autoridades han insistido en que el beneficio no debe medirse únicamente en términos de ventas. El aprovechamiento de residuos también puede contribuir a reducir la cantidad de materiales que terminan en vertederos y a mejorar los indicadores de recuperación de la ciudad.

¿Por qué es importante reciclar los envases multicapa?

Los envases para bebidas son diseñados para cumplir una función muy específica: proteger el contenido frente a factores externos y mantener sus propiedades durante el almacenamiento y el transporte.

Para conseguirlo, algunos están formados por varias capas de materiales diferentes. Esa combinación es útil durante la vida del producto, pero puede complicar la separación y recuperación de sus componentes cuando el envase se convierte en residuo.

La solución desarrollada en Białystok parte de una lógica diferente: en lugar de intentar recuperar cada componente por separado para devolverlo exactamente a su función original, se integran materiales recuperados en una nueva matriz compuesta.

El resultado es un producto diferente al envase original, pero capaz de mantener los materiales dentro de un nuevo ciclo de utilización.

Esta estrategia es especialmente relevante dentro de la economía circular porque permite pensar el reciclaje no solamente como la fabricación de un nuevo envase, sino también como la creación de nuevos productos duraderos.

El proyecto también tiene un precedente en la ciudad

Białystok no es completamente nueva en el uso de materiales reciclados para fabricar bancos.

En 2019, la ciudad ya había instalado bancos elaborados con materiales procedentes del reciclaje, incluidos envases multicapa y botellas PET. Aquella iniciativa estaba vinculada a un concurso de separación de residuos denominado «Segregujesz – zyskujesz», mediante el cual diferentes comunidades de vecinos competían para recolectar la mayor cantidad de residuos reciclables.

Los bancos de aquella etapa estaban fabricados con materiales reciclados y buscaban, además de proporcionar mobiliario urbano, incentivar la separación de residuos entre los habitantes.

La nueva iniciativa de 2026 representa un paso diferente: en lugar de utilizar únicamente materiales reciclados procedentes de una cadena externa, la empresa municipal está desarrollando su propia línea experimental para convertir determinados residuos en una placa compuesta que después puede utilizarse en diferentes productos.

Un experimento que podría extenderse a otras ciudades

La experiencia de Białystok puede resultar interesante para otros municipios que enfrentan problemas similares con residuos difíciles de aprovechar.

Una de las principales ventajas del modelo es que conecta tres elementos: gestión de residuos, producción de materiales y mobiliario urbano.

El municipio genera y recoge residuos; una instalación especializada los transforma; y posteriormente el material recuperado puede utilizarse para fabricar objetos destinados nuevamente al espacio público.

Ese circuito reduce la distancia entre el lugar donde se genera el residuo y el lugar donde se utiliza el producto reciclado.

Si el sistema demuestra ser técnica y económicamente viable, podría convertirse en una referencia para otras administraciones interesadas en desarrollar sistemas locales de economía circular.

El reto: demostrar que el reciclaje puede ser competitivo

A pesar del potencial de la iniciativa, los bancos de Białystok todavía representan una fase inicial del proyecto.

Que un material pueda utilizarse para fabricar un banco no significa automáticamente que pueda sustituir a gran escala a todos los materiales tradicionales. Será necesario evaluar su comportamiento durante largos periodos de exposición al sol, lluvia, nieve, cambios de temperatura, humedad, desgaste y posibles actos de vandalismo.

También será importante conocer los costos de producción, mantenimiento y sustitución frente a los de otras alternativas.

La propia presentación municipal deja claro que las primeras cuatro unidades funcionan como una demostración de las posibilidades de la nueva placa. Por ahora, no está confirmado que la ciudad vaya a instalar una cantidad masiva de estos bancos.

De un envase desechado a un elemento de la ciudad

La imagen de un banco público fabricado a partir de envases de bebidas resume buena parte del concepto que Białystok intenta impulsar.

El envase que alguna vez contuvo leche, zumo u otra bebida puede terminar convertido, después de ser recolectado, triturado, secado y prensado, en una parte de un elemento urbano destinado a permanecer durante años en un espacio público.

La propuesta transforma así el concepto tradicional de residuo. En lugar de considerar que la utilidad del material termina cuando se desecha el producto, se intenta prolongar su vida mediante una nueva aplicación.

Por ahora son solamente cuatro bancos, pero el verdadero alcance del proyecto dependerá de si la tecnología consigue pasar de esta fase demostrativa a una producción estable y competitiva.

Białystok ya ha dado el primer paso: convertir un problema de gestión de residuos en una oportunidad para desarrollar materiales y mobiliario urbano. El resultado más importante podría no ser el banco en sí, sino la posibilidad de construir un sistema en el que los residuos generados por una ciudad puedan volver a ella convertidos en nuevos productos.