Pasto Salud E.S.E. insiste en eliminar los posibles criaderos del mosquito y consultar oportunamente ante síntomas como fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares y articulares.

Pasto no figura entre las zonas endémicas de dengue del país, pero eso no significa que la ciudad esté completamente al margen de esta enfermedad. El tránsito permanente de personas hacia municipios de clima cálido donde circula el virus, sumado al almacenamiento de agua en recipientes que pueden convertirse en criaderos, mantiene la necesidad de vigilancia y prevención.

Ese es uno de los principales llamados que hace Pasto Salud E.S.E. en el marco de las acciones de prevención frente al dengue: la ausencia de transmisión endémica en la capital nariñense no elimina el riesgo de que lleguen casos provenientes de otras regiones.

La situación cobra especial importancia en una ciudad cuyos habitantes mantienen una movilidad frecuente hacia destinos como Tumaco, El Charco, Barbacoas, Putumayo y otras zonas cálidas del suroccidente colombiano.

El dengue es una infección viral transmitida por la picadura de mosquitos infectados, principalmente del Aedes aegypti. No se transmite directamente de una persona a otra. Sin embargo, una persona que adquiere el virus en una zona donde circula el mosquito puede regresar a su lugar de residencia y requerir una identificación oportuna del cuadro para evitar complicaciones y fortalecer la vigilancia epidemiológica.

“Estamos haciendo prevención y conciencia frente a la enfermedad del dengue, para realizar un diagnóstico y manejo temprano de la misma. Recordemos que es una enfermedad viral que se transmite por la picadura de los mosquitos y no se contagia de persona a persona”, explicó Jully Liliana Villota, profesional universitaria del área de Vigilancia Epidemiológica de Pasto Salud E.S.E.

El riesgo puede comenzar en casa

Uno de los aspectos que más preocupa a las autoridades sanitarias es que los criaderos del mosquito pueden aparecer en elementos cotidianos donde se acumula agua.

Una tapa, un balde, una llanta, una matera o cualquier recipiente que permanezca con agua puede convertirse en un sitio favorable para la reproducción del mosquito.

Por eso, la prevención no depende únicamente de las instituciones de salud. También empieza en los hogares con acciones sencillas como eliminar el agua acumulada, mantener tapados los recipientes de almacenamiento y revisar periódicamente patios, terrazas y otros espacios donde pueda acumularse agua.

La Organización Mundial de la Salud señala que el control del mosquito continúa siendo una de las principales herramientas para prevenir el dengue. El organismo estima que cada año se producen entre 100 y 400 millones de infecciones en el mundo y advierte que factores como el cambio climático, las lluvias, la humedad y los desplazamientos de población están favoreciendo la expansión de las condiciones que permiten la transmisión.

La fiebre después de un viaje no debe ignorarse

Para Pasto, uno de los mensajes centrales es reconocer los síntomas y consultar oportunamente, especialmente cuando existe el antecedente de haber viajado recientemente a una zona donde circula el dengue.

Fiebre repentina, dolor de cabeza, dolores musculares y articulares, náuseas, vómito y erupciones en la piel pueden aparecer durante la enfermedad. La OMS advierte que, aunque muchas infecciones son leves o incluso asintomáticas, algunos pacientes pueden desarrollar dengue grave.

“Es importante tener claro los síntomas de alerta para consultar de inmediato, como son: fiebre repentina, dolor de cabeza, dolores musculares y de las articulaciones, náuseas, vómitos, y el salpullido que se puede presentar en la piel”, señaló Villota.

El llamado de Pasto Salud E.S.E. es a no automedicarse y acudir al servicio de salud ante la aparición de estos síntomas.

La prevención, en este caso, tiene una particularidad: Pasto puede no ser una zona endémica de dengue, pero sus habitantes sí pueden estar expuestos al virus cuando se desplazan a regiones donde circula.

Por eso, eliminar un recipiente con agua estancada puede parecer una acción pequeña, pero forma parte de una estrategia que busca impedir que el mosquito encuentre las condiciones necesarias para reproducirse.

Sin criaderos, se reduce el riesgo. Y ante una fiebre después de un viaje a una zona de transmisión, consultar a tiempo puede marcar la diferencia.