El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) emitió una alerta por la amenaza de incendios forestales en Colombia, luego de identificar 312 municipios con algún nivel de riesgo asociado a las condiciones meteorológicas y ambientales que pueden favorecer el inicio y la propagación de las llamas.

El reporte, divulgado por el IDEAM el 21 de septiembre de 2026, estableció que 91 municipios se encontraban en alerta roja, 127 en alerta naranja y 94 en alerta amarilla. La región Andina concentraba la mayor cantidad de localidades bajo vigilancia, seguida por el Pacífico y el Caribe.

La advertencia se produjo en medio de varias emergencias por incendios que han afectado diferentes zonas del país, entre ellas la registrada en Villa de Leyva, Boyacá, donde las autoridades desplegaron recursos terrestres y aéreos para contener el fuego.

Es importante precisar que las cifras corresponden al reporte del IDEAM divulgado el 21 de septiembre. El boletín del instituto se actualiza diariamente y, para el 23 de septiembre, el número de municipios con algún nivel de alerta había descendido a 301, por lo que el panorama puede cambiar rápidamente de acuerdo con las condiciones meteorológicas.

¿Qué está ocurriendo con los incendios en Colombia?

La amenaza de incendios de cobertura vegetal no significa que los 312 municipios estén actualmente afectados por llamas. Se trata de un pronóstico de amenaza, elaborado a partir de variables ambientales y meteorológicas que permiten identificar territorios donde existen condiciones propicias para que un incendio pueda comenzar o propagarse.

El propio IDEAM explica que su Boletín de Alertas por Pronóstico de la Amenaza por Incendios de la Cobertura Vegetal se construye teniendo en cuenta factores como la precipitación acumulada, las temperaturas máximas registradas y el pronóstico de temperaturas máximas. La información se actualiza diariamente y sirve para orientar las acciones de prevención y respuesta de las autoridades.

Por esta razón, una alerta no equivale necesariamente a un incendio activo. Su objetivo principal es anticipar escenarios de riesgo para que las autoridades locales, organismos de socorro y comunidades puedan adoptar medidas preventivas.

91 municipios estaban en alerta roja

De los 312 municipios incluidos en el reporte del 21 de septiembre, 91 estaban clasificados en alerta roja, el nivel de mayor amenaza dentro del informe.

La distribución mostraba una concentración importante en la región Andina. Entre los departamentos con mayor número de municipios en esta categoría estaban:

  • Tolima: 24 municipios.
  • Nariño: 21 municipios.
  • Huila: 14 municipios.
  • Boyacá: 7 municipios.
  • Cundinamarca: 7 municipios.
  • Cauca: 5 municipios.
  • Norte de Santander: 5 municipios.

Estos siete departamentos reunían la totalidad de los 83 municipios cuya distribución fue detallada en los reportes periodísticos a partir de la información del IDEAM, mientras que los restantes municipios en alerta roja correspondían a otros territorios incluidos en el boletín.

Tolima, con 24 municipios, era el departamento con mayor cantidad de localidades clasificadas en el nivel rojo, seguido por Nariño y Huila.

Otros 221 municipios estaban en alerta naranja o amarilla

La situación no se limitaba a los territorios clasificados en rojo.

El informe registró 127 municipios en alerta naranja y 94 en alerta amarilla. En ambos casos se mantiene la necesidad de vigilancia y prevención debido a condiciones que pueden facilitar la aparición o propagación de incendios.

Entre los departamentos mencionados con presencia de municipios en alerta naranja estaban Cundinamarca, Boyacá, Nariño, Norte de Santander, Tolima, Cauca, Huila y Quindío.

En cuanto a la alerta amarilla, el reporte incluía municipios de departamentos como Cundinamarca, Boyacá, Tolima, Cauca, Santander, Caldas, Nariño, Norte de Santander y Antioquia.

La distribución demuestra que el riesgo no estaba concentrado exclusivamente en un departamento. Las condiciones de amenaza se extendían por diferentes regiones del territorio nacional.

La región Andina concentra la mayor cantidad de alertas

De acuerdo con el reporte, la región Andina concentraba 231 de los 312 municipios incluidos en algún nivel de alerta.

El Pacífico aparecía en segundo lugar, con 70 municipios, mientras que el Caribe registraba ocho localidades bajo vigilancia.

La concentración de alertas en la región Andina resulta especialmente relevante debido a que esta zona reúne ecosistemas de montaña, áreas rurales, bosques y páramos que pueden verse afectados por incendios de cobertura vegetal.

Además, los incendios en zonas de montaña pueden presentar dificultades adicionales para los organismos de socorro debido a la topografía, los vientos y las dificultades para transportar agua y equipos hasta los puntos donde se encuentra el fuego.

¿Por qué aumentan las condiciones para los incendios?

Los incendios forestales pueden tener múltiples causas. Una vez iniciado un fuego, factores como la vegetación seca, las altas temperaturas, la baja humedad, la ausencia de lluvias y los vientos pueden facilitar su propagación.

El IDEAM utiliza precisamente variables relacionadas con temperatura y precipitación para establecer sus pronósticos de amenaza.

Esto significa que una temporada con menos lluvias y temperaturas elevadas puede generar una cobertura vegetal más seca y, por tanto, más susceptible de arder.

Sin embargo, las condiciones meteorológicas no necesariamente explican el origen de todos los incendios. Cada emergencia puede tener una causa diferente y las autoridades deben determinarla mediante las investigaciones correspondientes.

El fenómeno de El Niño también forma parte del contexto climático

El panorama de septiembre de 2026 se desarrolla además en un contexto de condiciones climáticas asociadas con un episodio de El Niño, que ha sido señalado en diferentes reportes como un factor que puede contribuir a temperaturas elevadas y cambios en los patrones de precipitación.

El Espectador reportó que las condiciones de menor precipitación y temperaturas elevadas asociadas al fenómeno pueden favorecer ambientes más secos y, con ello, aumentar la amenaza de incendios.

No obstante, es importante diferenciar entre una condición climática que favorece la propagación de un incendio y la causa concreta que origina cada fuego.

Una fogata, una quema agrícola, una falla eléctrica, una colilla encendida u otras acciones humanas pueden iniciar un incendio, pero la velocidad con la que posteriormente se extiende depende también de las condiciones ambientales.

Villa de Leyva, uno de los incendios que puso el riesgo en primer plano

La alerta del IDEAM coincidió con una emergencia de gran magnitud en Villa de Leyva, Boyacá, donde un incendio comenzó el 19 de septiembre y posteriormente se extendió por zonas de vegetación cercanas al municipio.

La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) informó el 21 de septiembre que el incendio había alcanzado un 75 % de control después de varios días de trabajo por tierra y aire.

El Puesto de Mando Unificado de Boyacá reportó preliminarmente unas 345 hectáreas afectadas al 21 de septiembre y señaló que permanecía un foco activo hacia la zona de Chíquiza y el Santuario de Fauna y Flora Iguaque.

Posteriormente, la UNGRD informó el 22 de septiembre que el incendio alcanzaba un 78 % de control y que la evaluación preliminar elevaba el área afectada a aproximadamente 1.340 hectáreas. También anunció recursos para fortalecer las operaciones aéreas contra incendios.

Las diferencias entre las cifras de hectáreas reportadas en distintos momentos obedecen a que las mediciones de un incendio activo pueden modificarse a medida que avanzan las evaluaciones oficiales y se determina con mayor precisión la superficie afectada.

¿Qué hace el IDEAM ante este tipo de situaciones?

El IDEAM no es el organismo encargado de apagar directamente los incendios. Su función consiste, entre otras tareas, en vigilar las condiciones meteorológicas y ambientales y generar información sobre las amenazas que pueden afectar al territorio.

El boletín de incendios de cobertura vegetal está dirigido a entidades del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, el Sistema Nacional Ambiental y la comunidad en general.

La información permite que las autoridades territoriales y organismos de socorro conozcan dónde existen condiciones que podrían favorecer la ocurrencia o propagación del fuego.

Jennifer Dorado, jefa de la Oficina de Pronósticos y Alertas del IDEAM, señaló que la entidad mantiene un monitoreo permanente de las condiciones meteorológicas y ambientales que pueden favorecer los incendios de cobertura vegetal.

Las alertas pueden cambiar de un día para otro

Uno de los elementos más importantes del reporte es que la cantidad de municipios en alerta no es una cifra fija.

El IDEAM actualiza diariamente el pronóstico de amenaza. De hecho, mientras el reporte del 21 de septiembre registraba 312 municipios, el informe posterior consultado para el 23 de septiembre señalaba que el número había bajado a 301 municipios, mientras que las alertas rojas pasaron de 91 a 70.

Esto demuestra que las alertas dependen de la evolución de las condiciones meteorológicas. Las lluvias, los cambios en la temperatura y otros factores pueden modificar el nivel de amenaza de un municipio.

Por esa razón, una localidad que aparece en alerta un día puede cambiar de categoría posteriormente, mientras que otra puede ingresar al sistema de vigilancia si sus condiciones se deterioran.

¿Qué pueden hacer las comunidades?

Ante escenarios de alta amenaza, las autoridades recomiendan reforzar las medidas de prevención y evitar actividades que puedan provocar nuevos focos de incendio.

Entre las principales recomendaciones están:

  • Evitar quemas de basura, residuos vegetales o terrenos.
  • No realizar fogatas en zonas donde estén restringidas.
  • No arrojar colillas de cigarrillo en áreas rurales o de vegetación.
  • Evitar actividades que puedan generar chispas cerca de vegetación seca.
  • Reportar rápidamente columnas de humo o focos de incendio a las autoridades.
  • Seguir las instrucciones de los organismos de emergencia.
  • No acercarse a las zonas afectadas para observar o grabar los incendios.
  • No obstaculizar las vías utilizadas por vehículos de bomberos y organismos de socorro.

La prevención es especialmente importante porque un pequeño foco puede crecer rápidamente cuando existen temperaturas elevadas, vegetación seca y viento.

Un escenario que exige vigilancia permanente

La alerta emitida por el IDEAM refleja un escenario de riesgo que abarca buena parte del territorio colombiano. El reporte del 21 de septiembre identificó 312 municipios con algún nivel de amenaza, con una concentración particularmente elevada en la región Andina.

La situación también coincide con emergencias reales, como el incendio de Villa de Leyva, que obligó a desplegar equipos terrestres y aeronaves y puso bajo presión la capacidad de respuesta de los organismos de socorro.

Sin embargo, las cifras deben interpretarse como un pronóstico de amenaza y no como el número de municipios actualmente incendiados. El IDEAM actualiza sus reportes de acuerdo con las condiciones meteorológicas, por lo que el panorama puede cambiar en cuestión de días.

Para el 23 de septiembre, el instituto ya registraba una reducción del número de municipios bajo algún nivel de alerta, lo que confirma la naturaleza dinámica de este tipo de pronósticos.

En este contexto, el seguimiento de los boletines oficiales, la prevención de actividades que puedan generar fuego y la respuesta temprana ante cualquier columna de humo continúan siendo elementos fundamentales para reducir el impacto de los incendios de cobertura vegetal en Colombia.