La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la creación del Día Internacional para la Eliminación del Matrimonio Infantil, temprano y forzado, una nueva jornada internacional que se conmemorará cada 27 de noviembre.
La decisión quedó adoptada mediante la resolución A/80/L.99, presentada por Sierra Leona durante el 80.º período de sesiones de la Asamblea General. El texto fue aprobado por consenso, después de que numerosos Estados miembros se sumaran como copatrocinadores de la iniciativa. Colombia estuvo entre los países que se incorporaron al grupo de copatrocinadores.
La nueva fecha busca mantener el matrimonio infantil dentro de la agenda internacional y promover acciones relacionadas con la educación de las niñas, la protección de menores, el fortalecimiento de las leyes, la prevención de las uniones tempranas y el acceso a oportunidades económicas.
La resolución no significa que la creación de un día internacional, por sí sola, elimine esta práctica. La propia presentación de Sierra Leona ante la Asamblea General señaló que la jornada debe servir como una plataforma para aumentar la atención política, fortalecer la legislación y promover inversiones en educación, protección y empoderamiento de las niñas.
El 27 de noviembre será la fecha internacional
La resolución establece el 27 de noviembre de cada año como el Día Internacional para la Eliminación del Matrimonio Infantil, temprano y forzado.
Durante la presentación del proyecto, la delegación de Sierra Leona explicó que la jornada pretende ofrecer un espacio anual para renovar el compromiso político, aumentar la sensibilización, promover la rendición de cuentas y acelerar las medidas destinadas a prevenir y eliminar estas prácticas.
Entre las acciones que se pretende impulsar se encuentran el fortalecimiento de las leyes y de su aplicación, mayores inversiones en educación para las niñas, protección para quienes se encuentran en riesgo y apoyo para las sobrevivientes.
La Asamblea General tomó formalmente la decisión después de considerar el proyecto A/80/L.99. En la sesión del 4 de septiembre de 2026, la presidencia de la Asamblea preguntó si el órgano decidía adoptar la resolución y la propuesta fue aprobada.
¿Qué se entiende por matrimonio infantil?
UNICEF define el matrimonio infantil como un matrimonio o unión formal o informal antes de los 18 años. La organización considera que constituye una violación de los derechos humanos y advierte que afecta de manera desproporcionada a las niñas, aunque también puede afectar a los niños.
El problema no se limita al acto jurídico del matrimonio. En numerosos casos, la unión temprana está relacionada con la salida de las niñas del sistema educativo, el embarazo durante la adolescencia, la dependencia económica, el aislamiento social y una mayor exposición a la violencia.
UNICEF señala que factores como la pobreza, la falta de oportunidades educativas, las normas sociales, la desigualdad de género y la limitada protección institucional pueden aumentar el riesgo de que una niña termine en un matrimonio o unión antes de cumplir los 18 años.
Por esa razón, las Naciones Unidas abordan el fenómeno como un problema que involucra simultáneamente derechos humanos, educación, salud, protección infantil, igualdad de género y desarrollo económico.
Millones de niñas siguen afectadas
Aunque el matrimonio infantil ha disminuido a nivel mundial, continúa afectando a millones de personas.
Los datos de Naciones Unidas indican que casi una de cada cinco mujeres jóvenes se casó o entró en una unión antes de cumplir los 18 años. La proporción mundial ha disminuido durante la última década, pero el avance continúa siendo desigual entre regiones.
UNICEF estima, además, que alrededor de 650 millones de mujeres y niñas que están vivas actualmente fueron casadas durante su infancia. La organización calcula que aproximadamente 12 millones de niñas se casan cada año antes de los 18 años.
África subsahariana presenta actualmente una de las mayores prevalencias. Según el informe de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas de 2026, aproximadamente el 31 % de las mujeres jóvenes de esa región fueron casadas durante su infancia. En Asia meridional la proporción ronda el 25 %.
En América Latina y el Caribe el problema también continúa. UNICEF ha señalado que aproximadamente una de cada cuatro niñas y mujeres jóvenes de la región se casa o entra en una unión antes de los 18 años, y que la región ha mostrado un ritmo de reducción particularmente lento durante las últimas décadas.
Educación: una de las principales consecuencias
Uno de los efectos más importantes del matrimonio infantil está relacionado con la educación.
Cuando una niña abandona la escuela para asumir responsabilidades matrimoniales y familiares, pierde oportunidades de adquirir conocimientos, habilidades profesionales y experiencia que posteriormente pueden facilitar su ingreso al mercado laboral.
UNICEF ha documentado una estrecha relación entre el matrimonio infantil y la interrupción de la educación. La organización destaca que mantener a las niñas en la escuela y garantizarles acceso a educación de calidad son elementos fundamentales para reducir el riesgo de matrimonio infantil y romper ciclos de pobreza.
La relación funciona en ambos sentidos: la pobreza y la falta de oportunidades educativas pueden aumentar el riesgo de matrimonio temprano, mientras que el matrimonio infantil puede profundizar posteriormente la pobreza al limitar las posibilidades educativas y laborales de las niñas.
El impacto en la salud también es considerable
El matrimonio infantil está asociado con embarazos tempranos, que pueden implicar mayores riesgos para la salud de las adolescentes.
UNICEF señala que las niñas que se casan antes de los 18 años tienen mayor probabilidad de quedar embarazadas durante la adolescencia, etapa en la que existen riesgos adicionales asociados con el embarazo y el parto.
Además, las niñas casadas pueden encontrarse en relaciones con importantes diferencias de edad y poder, lo que puede dificultar su capacidad para tomar decisiones sobre su salud reproductiva y aumentar su exposición a situaciones de violencia.
Los efectos tampoco terminan con la madre. Las investigaciones recopiladas por UNICEF y el Banco Mundial han encontrado asociaciones entre el matrimonio infantil, la maternidad temprana y problemas de salud y desarrollo que pueden afectar también a los hijos.
El matrimonio infantil también tiene un costo económico
El problema no representa únicamente un costo social o de derechos humanos. También tiene consecuencias económicas para las familias y para los países.
Cuando una niña abandona la educación prematuramente, disminuye su posibilidad de acceder posteriormente a empleos que requieren mayores niveles de formación. Esto puede traducirse en menores ingresos durante su vida laboral.
Un estudio del Banco Mundial encontró que la interrupción de la educación relacionada con el matrimonio infantil puede reducir los ingresos de las mujeres en la edad adulta. En su análisis global, el organismo estimó una reducción promedio de alrededor del 9 % en los ingresos de las mujeres afectadas.
El impacto se extiende a la economía nacional porque una población con menores niveles de educación y menores ingresos potenciales representa una pérdida de capital humano y productividad.
Además, el matrimonio infantil está asociado con mayores niveles de fecundidad. Una mayor cantidad de hijos por mujer puede incrementar las necesidades de los hogares y ejercer presión sobre servicios públicos como educación, salud y protección social.
El Banco Mundial ha señalado que estos efectos pueden retrasar el llamado dividendo demográfico, es decir, los beneficios económicos que pueden producirse cuando disminuyen las tasas de fecundidad y aumenta la proporción de población en edad de trabajar.
¿Por qué afecta al desarrollo de un país?
El vínculo económico puede entenderse de manera sencilla.
Una niña que permanece en la escuela tiene mayores posibilidades de adquirir formación, posteriormente acceder al mercado laboral y generar ingresos. Si, en cambio, abandona sus estudios a causa de un matrimonio o una unión temprana, parte de ese potencial productivo puede perderse.
A escala nacional, la suma de miles o millones de trayectorias interrumpidas puede significar:
- Menor acumulación de capital humano.
- Menores ingresos laborales.
- Menor productividad.
- Menor participación económica de las mujeres.
- Mayor presión sobre algunos servicios públicos.
- Mayor riesgo de transmisión intergeneracional de la pobreza.
- Menores oportunidades para aprovechar el crecimiento de la población en edad laboral.
Un análisis del Banco Mundial y UNICEF realizado para República Dominicana, por ejemplo, concluyó que terminar con el matrimonio infantil podría generar beneficios económicos relacionados con mayores ingresos, productividad, menor crecimiento poblacional y menores costos asociados a determinados servicios públicos.
Por eso, el debate sobre el matrimonio infantil no se limita a la protección de la infancia. También involucra la capacidad de los países para desarrollar y aprovechar plenamente su capital humano.
El caso de Colombia
La creación del nuevo día internacional también tiene relevancia para Colombia.
En el documento presentado ante la Asamblea General, Colombia aparece entre los países que se sumaron como copatrocinadores de la resolución A/80/L.99.
Además, Colombia modificó recientemente su marco jurídico sobre matrimonio infantil. UNICEF informó en su reporte de resultados de 2025 que una reforma que entró plenamente en vigor en febrero de 2025 estableció los 18 años como edad mínima para contraer matrimonio sin excepciones, después de eliminar disposiciones anteriores que permitían el matrimonio de menores en determinadas circunstancias.
Esto significa que la discusión internacional también tiene una dimensión nacional: la existencia de una edad mínima legal debe estar acompañada por mecanismos efectivos de protección, prevención y atención para las niñas y adolescentes en riesgo.
América Latina enfrenta un desafío particular
La situación latinoamericana presenta características diferentes a las de otras regiones, pero continúa siendo un problema relevante.
UNICEF ha relacionado las uniones tempranas en América Latina y el Caribe con factores como la pobreza, la desigualdad de género, la deserción escolar, el embarazo adolescente y las normas sociales.
La organización ha advertido que las uniones tempranas pueden producir consecuencias que se prolongan durante la vida adulta, especialmente cuando las adolescentes abandonan la educación y quedan en una situación de dependencia económica.
Esto hace que las políticas para combatir el fenómeno no puedan limitarse exclusivamente a prohibir los matrimonios de menores. También deben abordar las condiciones que aumentan el riesgo: pobreza, falta de acceso a educación, ausencia de oportunidades laborales, violencia y falta de servicios de salud y protección.
La ONU busca convertir la fecha en una herramienta de seguimiento
La importancia del nuevo día internacional estará vinculada a lo que los países hagan alrededor de la fecha.
La iniciativa impulsada por Sierra Leona plantea utilizar cada 27 de noviembre para renovar compromisos, evaluar avances, promover nuevas medidas y mantener la atención sobre las niñas que se encuentran en riesgo.
La resolución también plantea la necesidad de fortalecer las instituciones encargadas de hacer cumplir las leyes y de garantizar que las niñas y sobrevivientes tengan acceso a protección, justicia, educación, salud y oportunidades económicas.
Esto es relevante porque la experiencia internacional muestra que aprobar leyes no siempre es suficiente. Las autoridades también necesitan recursos, instituciones capaces de aplicar las normas y programas sociales que permitan que las niñas permanezcan en la escuela y tengan alternativas económicas.
La educación y las oportunidades económicas son parte de la solución
La evidencia internacional apunta a que combatir el matrimonio infantil requiere actuar sobre sus causas estructurales.
UNICEF destaca que las niñas procedentes de hogares pobres y aquellas que viven en zonas rurales o tienen un acceso limitado a servicios suelen enfrentar mayores riesgos.
Por ello, entre las medidas utilizadas internacionalmente se encuentran los programas de permanencia escolar, transferencias y asistencia social, servicios de salud para adolescentes, protección frente a la violencia y programas destinados a fortalecer las oportunidades económicas de las niñas y sus familias.
En 2024, el Programa Mundial de UNICEF y UNFPA para poner fin al matrimonio infantil informó que millones de niñas habían recibido apoyo para permanecer, regresar o ingresar a la escuela, mientras que otros programas se enfocaron en protección, educación, protección social y empoderamiento económico.
Un día internacional no elimina por sí solo el problema
La aprobación de la resolución representa una decisión institucional de la Asamblea General, pero la fecha no sustituye las políticas nacionales.
La propia presentación de Sierra Leona reconoció que un día internacional no puede acabar por sí solo con el matrimonio infantil. La propuesta busca utilizar la conmemoración como una herramienta para mantener el asunto en la agenda y estimular medidas concretas.
El reto continuará siendo convertir los compromisos internacionales en cambios reales en las comunidades: que las niñas puedan permanecer en la escuela, acceder a servicios de salud, estar protegidas frente a la violencia y contar con oportunidades para construir su propio proyecto de vida.
La aprobación de la resolución A/80/L.99 establece así un nuevo punto de referencia dentro de los esfuerzos internacionales contra el matrimonio infantil, temprano y forzado. A partir de ahora, el 27 de noviembre quedará como una fecha anual para revisar el avance mundial en la protección de niñas y adolescentes y en la eliminación de estas prácticas.
Aclaración sobre las importaciones y la economía colombiana
La parte sobre “por qué es malo importar en vez de comprar productos colombianos” no está directamente relacionada con el matrimonio infantil, por lo que no sería correcto presentarla como una consecuencia de esta resolución.
Además, desde el punto de vista económico, importar no es necesariamente perjudicial para Colombia. Las importaciones pueden proporcionar maquinaria, tecnología, materias primas e insumos que no se producen suficientemente en el país y que pueden ser necesarios para la producción nacional. De hecho, el Ministerio de Comercio ha señalado que existen sectores en los que facilitar la entrada de insumos que no se fabrican en Colombia puede mejorar la competitividad de las empresas nacionales.
Lo que sí puede generar problemas es que importaciones de determinados productos compitan en condiciones que causen un daño grave a productores nacionales que sí tienen capacidad para fabricarlos. El Ministerio de Comercio contempla precisamente las salvaguardias como instrumentos temporales para enfrentar situaciones en las que un aumento de importaciones cause o amenace con causar un perjuicio grave a una rama de producción nacional.
En julio de 2026, por ejemplo, Colombia registró importaciones por US$7.968,1 millones, un aumento de 22,9 % frente a julio de 2025; las manufacturas representaron el 72,5 % del valor total importado.
Por eso, si se quiere explicar el impacto de comprar productos colombianos, el argumento más preciso es que cuando existe una alternativa nacional competitiva, su compra puede contribuir a sostener empresas, empleo y cadenas productivas locales. Sin embargo, eso no significa que todas las importaciones sean negativas ni que Colombia deba sustituirlas indiscriminadamente: algunas son necesarias para producir, invertir y mejorar la productividad. El propio Banco de la República destaca que las importaciones de bienes de capital pueden ser necesarias para la inversión y la producción interna.
En esta noticia, por tanto, el impacto económico que debe destacarse es el del matrimonio infantil: la pérdida de educación, ingresos, productividad y capital humano que esta práctica puede generar para las personas, las familias y las economías nacionales.
