Luego del siniestro de la avioneta de Satena HK4709, ocurrido en la ruta Cúcuta–Ocaña y que dejó un saldo de 15 personas fallecidas, los sindicatos de controladores aéreos del país emitieron una alerta por la falta de personal y los problemas en los radares utilizados para medir las condiciones climáticas en los aeropuertos de Colombia.

Franklin Urbina, presidente de la Asociación Colombiana de Controladores de Tránsito Aéreo (Acdecta), aseguró que varios radares recientemente inaugurados, como los de Leticia y Carepa, aún no han sido integrados a los sistemas de monitoreo. “Si bien fueron inaugurados, su servicio todavía no está determinado”, afirmó.

Aunque el Gobierno sostiene que se han entregado nuevos radares, especialmente en regiones como el Amazonas, desde los gremios advierten que estos equipos no ofrecen plena confiabilidad. El director encargado de la Aeronáutica Civil, Luis Alfonso Martínez, explicó que se trata de equipos de alto costo y que en algunos aeródromos no se realiza una vigilancia climática directa, situación que genera preocupación entre pilotos y expertos del sector.

A esta problemática se suma la finalización, en marzo de 2025, del contrato con el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), entidad que anteriormente prestaba el servicio de estimaciones climáticas para la aviación. Según Urbina, este apoyo era eficiente y actualmente se presentan falencias en la predicción del clima.

Los sindicatos también señalaron que la falta de personal obliga a que vuelos que despegan desde aeropuertos regionales, como el de Aguas Claras en Ocaña, sean controlados desde otras ciudades, lo que incrementa los riesgos operacionales.

El accidente ocurrido el miércoles 28 de enero en zona rural del municipio de La Playa de Belén, en el que falleció el congresista Diógenes Quintero, reavivó el debate sobre la seguridad aérea en el país y la necesidad de fortalecer la infraestructura tecnológica y el talento humano, especialmente en las regiones más apartadas.