La guerra en Ucrania cobró la vida de un colombiano. Se trata de Andrés Fonseca Gómez, exsoldado profesional nacido en el centro poblado Zuluaga, jurisdicción del municipio de Garzón, quien falleció en medio de un enfrentamiento armado entre tropas ucranianas y el Ejército ruso en territorio europeo.
La noticia de su muerte ha sacudido a sus familiares, amigos y vecinos, quienes ahora claman ayuda del Gobierno colombiano para poder repatriar su cuerpo y brindarle una despedida digna en su tierra natal.
Fonseca, quien durante años hizo parte del Ejército Nacional, dejó Colombia hace varios meses tras recibir una propuesta laboral como contratista militar en Ucrania. La oferta prometía un salario de hasta 12 mil euros mensuales, una suma que lo motivó a arriesgarlo todo en busca de mejores condiciones de vida para él y su familia.
Misión peligrosa
Según personas cercanas a su entorno, la difícil situación económica que enfrentaba en Colombia lo llevó a tomar la decisión de unirse a un grupo de combatientes internacionales en apoyo al ejército ucraniano. Sin embargo, el entrenamiento recibido y su experiencia en operaciones militares no bastaron frente al poderío de las fuerzas rusas.
En medio de una operación que fue calificada como “desigual”, Fonseca perdió la vida junto a otros cinco contratistas extranjeros, quienes se encontraban en la línea de fuego respaldando a las unidades ucranianas. La diferencia en capacidades militares, tecnológicas y numéricas fue determinante en el fatal desenlace.
Clamor familiar
En Garzón, la familia del exmilitar vive hoy una angustia doble: el dolor de la pérdida y la incertidumbre del regreso del cuerpo de su ser querido. Traer los restos mortales desde Ucrania cuesta cerca de 60 millones de pesos, una suma imposible de asumir sin ayuda institucional.
“Nos duele en el alma lo que pasó. Él se fue buscando un mejor futuro y terminó encontrando la muerte. Solo pedimos que nos ayuden a traerlo a casa para despedirlo como se merece”, expresó un allegado, con la voz entrecortada.
Hasta ahora, ni la Cancillería de Colombia ni el Ministerio de Defensa han emitido comunicados oficiales sobre el caso. No obstante, la familia espera que se activen mecanismos diplomáticos que permitan agilizar el proceso de repatriación, amparado en razones humanitarias.
Fenómeno creciente
La muerte de Andrés Fonseca también visibiliza una realidad que preocupa: el creciente número de exmilitares colombianos que, ante la falta de oportunidades laborales en el país, deciden enrolarse en conflictos extranjeros, donde enfrentan graves riesgos y, en ocasiones, como en este caso, pierden la vida lejos de casa.
Zuluaga está de luto. Su comunidad recuerda a Andrés como un hombre trabajador, valiente y con sueños grandes. Hoy, su historia pone rostro a una problemática que trasciende fronteras y clama por atención institucional.

