Empieza con el calendario

Revisa tus clases, compromisos y horarios disponibles. Después identifica los períodos libres. No intentes ocupar todos los espacios disponibles.

Prioriza las materias

Coloca primero las asignaturas con mayor dificultad o próximos exámenes. Después distribuye las actividades restantes.

Crea bloques

Reserva períodos concretos para cada materia. Incluye también descansos y tiempo personal.

Sé realista

Un calendario demasiado exigente puede terminar abandonado. Calcula cuánto tiempo necesitas realmente para cada actividad.

Deja espacios para imprevistos.

Revisa cada noche

Comprueba qué actividades completaste. Después modifica el plan cuando sea necesario. Una buena planificación debe adaptarse a la realidad.

La organización reduce el estrés

Saber qué debes hacer evita perder tiempo decidiendo constantemente. También facilita comenzar cada sesión con un objetivo definido.