La definición de límites territoriales entre Boyacá y Casanare volvió a convertirse en tema prioritario luego de que autoridades departamentales confirmaran nuevos avances en el proceso técnico que busca establecer oficialmente la delimitación entre los municipios de Paya y Nunchía.

Durante años, esta zona limítrofe ha generado incertidumbre entre habitantes y administraciones locales debido a la falta de claridad sobre la jurisdicción de algunos sectores rurales, situación que ha provocado dudas relacionadas con inversión pública, presencia institucional y prestación de servicios.

Con el objetivo de avanzar en una solución definitiva, el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) lideró recientemente una nueva mesa de trabajo donde participaron delegados de ambos departamentos y equipos técnicos encargados de revisar propuestas cartográficas y referencias geográficas históricas.

La directora de asuntos limítrofes territoriales de Boyacá, Clara Cecilia González, explicó que el proceso incluye análisis técnicos especializados y nuevas verificaciones en terreno para determinar con precisión los accidentes geográficos y puntos de referencia que históricamente han servido para delimitar la frontera entre ambos municipios.

Como parte de este trabajo, funcionarios programaron recorridos técnicos entre el 31 de agosto y el 4 de septiembre, jornadas que permitirán avanzar en la consolidación del deslinde definitivo y recopilar información clave directamente en la zona.

La Gobernación de Boyacá aseguró que el propósito principal es brindar seguridad jurídica y administrativa tanto a las comunidades como a las autoridades locales, evitando futuros conflictos relacionados con inversión, atención institucional y administración territorial.

Sin embargo, habitantes de sectores cercanos aseguran que durante años la falta de claridad ha generado múltiples inconvenientes para las comunidades rurales. Algunos ciudadanos afirman que existen dudas sobre cuál administración debe responder por proyectos, mantenimiento vial y prestación de ciertos servicios públicos.

El proceso también resulta importante porque permitirá fortalecer la planeación territorial y mejorar la coordinación entre entidades departamentales y municipales.

Desde el IGAC reiteraron que las decisiones se tomarán con base en criterios técnicos, estudios geográficos y documentación histórica que permita garantizar transparencia en la delimitación oficial.

Mientras avanzan las verificaciones, las comunidades esperan que el proceso finalmente permita poner fin a años de incertidumbre territorial y facilite una mejor atención institucional para los habitantes de esta zona limítrofe entre Boyacá y Casanare.