Las fuentes hídricas de Boyacá continúan enfrentando uno de los desafíos ambientales más delicados de los últimos años. Mientras entidades oficiales anuncian nuevas inversiones para descontaminar ríos y fortalecer el saneamiento básico, habitantes y líderes ciudadanos aseguran que los problemas de vertimientos, malos olores y deterioro ambiental siguen afectando a numerosos municipios del departamento.
Empresas Públicas de Boyacá confirmó avances importantes en varios proyectos de Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR), obras consideradas fundamentales para reducir la contaminación que durante décadas ha golpeado afluentes estratégicos de la región.
Uno de los proyectos con mayor avance corresponde a la PTAR del municipio de Toca, infraestructura que ya supera el 50 % de ejecución y que tendría impacto directo sobre la recuperación de la cuenca del río Chicamocha, uno de los afluentes más importantes del departamento y también uno de los más afectados por descargas contaminantes.
La gerente de Empresas Públicas de Boyacá, Carolina Núñez, explicó que estas inversiones buscan disminuir los vertimientos residuales y mejorar las condiciones ambientales en municipios que históricamente han enfrentado dificultades en materia de saneamiento.
Además de Toca, también avanzan las obras de la PTAR de Sáchica, mientras continúan estudios técnicos para futuros proyectos en Tunja, Siachoque y Sotaquirá. Según la entidad, estas iniciativas hacen parte de una estrategia integral enfocada en proteger las fuentes de agua y mejorar la calidad de vida de miles de familias.
Sin embargo, las comunidades mantienen la preocupación. Habitantes de diferentes sectores aseguran que la contaminación sobre quebradas y ríos continúa siendo evidente y que en algunos municipios todavía persisten descargas de aguas residuales sin tratamiento adecuado.
El líder ciudadano Matías Goyeneche manifestó que durante años la comunidad ha escuchado anuncios, estudios y promesas relacionadas con descontaminación hídrica, pero considera que muchos proyectos avanzan lentamente mientras el daño ambiental continúa creciendo.
Otro de los puntos que inquieta a la ciudadanía es el impacto que esta problemática estaría generando sobre actividades agrícolas, ecosistemas y abastecimiento de agua para zonas rurales y urbanas.
Organizaciones ambientales también han advertido que varios afluentes presentan deterioro progresivo debido a la presión urbana, el crecimiento poblacional y las dificultades históricas en infraestructura sanitaria.
Pese a las críticas, Empresas Públicas de Boyacá reiteró que las nuevas plantas permitirán reducir significativamente los niveles de contaminación y fortalecer la protección del recurso hídrico en el departamento.
Mientras las obras avanzan, las comunidades esperan que los proyectos no se queden únicamente en anuncios y realmente logren frenar el deterioro ambiental que por años ha golpeado a los principales cuerpos de agua de Boyacá.
