Bélgica llega a su final ante Nueva Zelanda con la reputación en juego y sin margen de error
Los Diablos Rojos atraviesan la fase de grupos más decepcionante de su historia reciente. Un empate ante Egipto y un bochornoso 0-0 ante Irán han dejado a una selección plagada de estrellas mundiales al borde de la eliminación en primera ronda, algo impensable antes del torneo. Kevin De Bruyne, Romelu Lukaku y Jérémy Doku, tres de los mejores jugadores de sus posiciones en el mundo, no han encontrado su mejor versión y el técnico Rudi García llega al partido decisivo bajo una enorme presión. Bélgica necesita ganar esta noche en Vancouver para asegurar su clasificación sin depender de otros resultados.
Lo más preocupante para el entorno belga es que el equipo apenas marcó un gol en dos partidos, una cifra inaceptable para una delantera de ese calibre. La frigidez ofensiva choca con la calidad individual innegable de sus figuras, lo que sugiere problemas tácticos más profundos que García deberá resolver esta noche. Enfrente tendrán a una Nueva Zelanda sin miedo que ha demostrado poder complicar a cualquier rival en este torneo. Si Bélgica no despierta hoy en el BC Place de Vancouver, podría vivir una de las eliminaciones más escandalosas en la historia del fútbol belga, comparable al fracaso de la generación dorada que nunca pudo ganar nada.
