La Secretaría Distrital de Movilidad anunció el inicio de la instalación gradual de nuevas cámaras de fotodetección, conocidas también como cámaras salvavidas, en varios corredores estratégicos de Bogotá. La medida busca fortalecer los controles de tránsito y reducir la accidentalidad en zonas con alto flujo vehicular y peatonal.
Las ubicaciones fueron definidas tras estudios técnicos sobre siniestralidad, exceso de velocidad y otros factores de riesgo, y cuentan con autorización de la Agencia Nacional de Seguridad Vial. Además, cada punto estará debidamente señalizado antes de entrar en funcionamiento.
Estos son los puntos donde estarán las nuevas cámaras
Las nuevas cámaras serán instaladas en cinco intersecciones distribuidas en tres importantes vías de la capital:
| Corredor vial | Ubicación |
| Avenida Las Américas | Carrera 58 (en ambos sentidos). |
| Avenida NQS (Carrera 30) | Calle 9 (sentido norte-sur y sur-norte). |
| Avenida NQS (Carrera 30) | Calle 47A (en ambos sentidos). |
| Avenida El Dorado (Calle 26) | Carrera 17 (sentido occidente-oriente). |
| Avenida El Dorado (Calle 26) | Carrera 25 (sentido oriente-occidente). |
Estos dispositivos comenzarán a instalarse de manera progresiva y la Secretaría informará cuándo iniciará la etapa pedagógica y posteriormente la fase sancionatoria.
¿Qué infracciones detectarán las cámaras?
Las nuevas cámaras estarán habilitadas para identificar diferentes infracciones de tránsito, entre ellas:
- Exceso de velocidad.
- Circular por sitios restringidos.
- Falta de revisión técnico-mecánica vigente.
- SOAT vencido.
- Otras conductas autorizadas por la normativa de fotodetección.
Cada posible infracción será revisada y validada por un agente de tránsito antes de emitir un comparendo, según el procedimiento establecido por la Secretaría de Movilidad.
¿Por qué fueron elegidos estos lugares?
De acuerdo con la Secretaría Distrital de Movilidad, los nuevos puntos fueron seleccionados porque registran altos índices de siniestros viales y una importante presencia de peatones, ciclistas, instituciones educativas y centros de salud. La entidad estima que el control de velocidad en estos corredores podría contribuir a salvar cerca de 50 vidas y evitar alrededor de 900 lesiones durante los próximos cuatro años.
