Colombia llega a Japón con su principal apuesta de internacionalización: la Macrorrueda Internacional de ProColombia, que se desarrollará el 1 y 2 de septiembre en el Expo Salón de Expo Osaka 2025, uno de los escenarios de negocios y promoción más relevantes del mundo.

El evento reunirá a más de 200 participantes entre exportadores, compradores e inversionistas, y consolida a Asia como un destino estratégico para la oferta de bienes y servicios no minero-energéticos de Colombia, así como para la atracción de inversión extranjera directa.

La delegación colombiana es reflejo de la diversidad productiva del país, con empresas de Agroalimentos (42), Sistema Moda (14), Metalmecánica (3), Industrias 4.0 (2) y Químicos y Ciencias de la Vida (1).

El 93,5% de los exportadores son mipymes, mostrando que la internacionalización es también una oportunidad para las micro, pequeñas y medianas empresas en las regiones.

Japón: puerta de entrada a Asia

La mayor delegación internacional es la japonesa, con 39 compradores, seguida de Corea del Sur (10) y China (9). Japón, tercera economía mundial, se posiciona, así como un socio estratégico y plataforma para la expansión de Colombia en Asia.

La agenda también contempla visitas de campo a centros de distribución, puertos y compañías japonesas, además de una misión exploratoria en industrias creativas (audiovisual y videojuegos) con el aliado estratégico VIPO, fortaleciendo la cooperación bilateral en innovación y tecnología.

En la Rueda de Inversión participarán 11 inversionistas de Japón, China y Corea del Sur, interesados en proyectos de agroindustria, energía, infraestructura, industrias creativas, manufacturas y tecnologías de la información.

Por parte de Colombia, habrá 10 empresarios y agencias de promoción regionales provenientes de siete departamentos (Antioquia, Nariño, Caldas, Córdoba, Cundinamarca, Boyacá y Valle del Cauca). En este marco se sostendrán más de 35 reuniones de inversión y se realizará una visita de campo a la planta de hidrógeno líquido de Iwatani y Kansai Power Company en Osaka, así como encuentros en Tokio con Japan Engineering y Nippon Kohei.

Un hito en Expo Osaka 2025

La Macrorrueda en Osaka no solo abre nuevos caminos para los empresarios colombianos, sino que posiciona al país en Expo Osaka 2025, vitrina global en la que Colombia está participando con un pabellón ubicado en una superficie de 875 m². 

Este pabellón invita a los visitantes a emprender un viaje guiado por el agua como símbolo de vida, atravesando escenarios que evocan los picos nevados, la atmósfera de Macondo y las seis regiones turísticas del país. La narrativa, inspirada en el realismo mágico de Cien años de soledad, incluye una muestra de biodiversidad y sostenibilidad, y finaliza con una instalación inmersiva dedicada a las flores colombianas como íconos de identidad.

Además, se habilitó un espacio especial de 35 m² para exhibir y comercializar productos colombianos, permitiendo que los visitantes puedan llevarse un recuerdo tangible del país.

Exportaciones e inversión entre Colombia y Japón

En 2024, las exportaciones no minero-energéticas de Colombia a Japón sumaron USD$293,4 millones, un crecimiento del 3,3% frente a 2023.

Los principales productos exportados fueron: café verde (USD$177 millones), flores frescas (USD$45,6 millones), derivados de café (USD$27,6 millones), fungicidas (USD$14,7 millones) y aparatos eléctricos (USD$9,6 millones).

A enero de 2025, las ventas a Japón alcanzan USD$28,4 millones, un aumento del 5% frente al mismo periodo de 2024.

Entre 2000 y 2024, Japón acumuló USD$766,9 millones en inversión extranjera directa en Colombia. Y, en 2024, la IED japonesa sumó USD$35,6 millones, con especial interés en energía, agroindustria, manufactura y tecnologías de la información.

Japón es actualmente el tercer inversionista asiático en Colombia, después de China e India, y cuenta con más de 45 empresas instaladas en el país de la belleza.

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Tortura y amenazas: Fiscalía narró el horror vivido por cobrador secuestrado, presuntamente, por hijo de DiomedesZona Cero@zonacero02 de Julio de 20263:55 pmShare:FacebookTwitterEmailWhatsAppLo señalaban de apropiarse de entre 15 y 30 millones de pesos, perteneciente a la organización de préstamo en la que laboraba.El Fiscal Delegado Ante Jueces del Circuito, Rodrigo Restrepo detalló en audiencia de imputación de cargos los hechos por los que hoy es investigado Luis Mariano Díaz González, hijo de Diomedes Díaz y Betsy Liliana González, y otras cinco personas más.El ente acusador explicó que las investigaciones se realizan por los presuntos delitos de secuestro simple y tortura contra Carlos Alfredo Mejía Vargas, quien se desempeñaba como cobrador.Detalló que los hechos ocurrieron a las 12:40 de la madrugada del sábado 23 de agosto de 2025, cuando un grupo conformado por Luis Mariano Díaz, Keiner David Rocha Gamero, Darío Andrés Tirado Bossio, José David Martínez Ibáñez, Alexis Rafael Jiménez Urina y Stiven Rafael Bolaño De La Hoz, y otras 16 personas más, llegaron en cerca de diez motocicletas hasta una vivienda ubicada en el barrio Ciudad Modesto, en Barranquilla. Inversiónportuaria BarranquillaLa Fiscalía sostiene que los implicados, actuando de manera coordinada y con distribución de funciones, ejecutaron un plan para privar ilegalmente de la libertad a Carlos Alfredo, quien se desempeñaba como cobrador de la empresa informal de préstamos denominada «Soluciones Mano a Mano», señalando de apropiarse de entre 15 y 30 millones de pesos, perteneciente a esa organización de préstamo. El Fiscal del caso precisó que los procesados llegaron hasta la residencia de Mejía Vargas, intimidaron con armas de fuego a su familia y obligaron al cobrador a salir de su inmueble. Posteriormente, lo subieron en una de las motocicletas y se lo llevaron contra su voluntad hasta una vivienda ubicada en el barrio Las Granjas, en la localidad metropolitana de Barranquilla.Según los detalles que reveló el investigador, la víctima permaneció retenida aproximadamente entre la 1:00 de la madrugada y el mediodía del mismo sábado, bajo el control permanente de sus captores.Mientras Carlos Alfredo Mejía permanecía secuestrado, los integrantes de la organización establecieron comunicación con sus familiares exigiendo el pago de 15 millones de pesos para dejarlo en libertad.Según el Fiscal, una vez los integrantes de la organización conocieron que la familia no disponía del dinero que exigían, estos sugirieron que entregaran una vivienda mediante la firma de la correspondiente escritura pública a favor de una persona designada por la organización.La Fiscalía sostiene que durante las conversaciones los familiares recibieron amenazas de causar daño tanto a la víctima como a sus allegados si no accedían a las exigencias.La investigación también señala que durante el tiempo que permaneció retenido, Carlos fue sometido a una serie de agresiones físicas y psicológicas con el propósito de obligarlo a aceptar la supuesta desaparición del dinero y revelar su ubicación.Según el relato de la Fiscalía, la víctima recibió golpes de puño en el rostro y otras partes del cuerpo, patadas, golpes con tablas de madera, tubos y otros objetos contundentes.Asimismo, habría sido golpeado repetidamente con la cacha y la punta de un arma de fuego y sufrió heridas ocasionadas con un arma cortopunzante en la mano derecha y en una de sus piernas.La Fiscalía afirmó que durante los actos de violencia llegó al lugar Luis Mariano Díaz González, señalado como líder de la organización, acompañado por Steven Rafael Bolaño de la Cruz y José David Martínez Ibáñez.Según el ente investigador, Luis Mariano Díaz González y Steven Rafael Bolaño asumieron personalmente la dirección de las agresiones.Lea también: Capturan a Luis Mariano Díaz, hijo de Diomedes: lo señalan de coautor de secuestro y torturaEn particular, la Fiscalía indicó que Díaz González habría golpeado en repetidas ocasiones a la víctima en la cabeza con la cacha de un arma de fuego, mientras continuaba exigiéndole que confesara la supuesta apropiación del dinero.Por su parte, Dairo Andrés Tirado Bocio habría participado en el traslado, la custodia y las agresiones contra la víctima.Igualmente, Alexis Rafael Jiménez Urina es señalado de coordinar el inicio de la retención, convocar a los demás integrantes de la organización, participar en las agresiones y mantener el control de la actuación criminal.Los demás procesados, según la Fiscalía, ejecutaron labores de vigilancia, agresiones físicas y amenazas, actuando de manera coordinada y con reparto funcional de tareas para asegurar el sometimiento de Carlos Alfredo Mejía Vargas.