Un peligroso episodio por una creciente súbita generó una fuerte alarma en el norte del departamento de Boyacá. Debido a esta situación, el líder comunitario Camilo Caicedo elevó una fuerte denuncia pública contra las autoridades. El ciudadano critica la falta absoluta de sistemas de alerta temprana en la cuenca del río Chicamocha. La emergencia climática casi provoca una tragedia de proporciones mayores para varias familias de la región.
El hecho ocurrió específicamente en el sector El Carmen, zona rural bajo la jurisdicción del municipio de Covarachía. En este punto, el aumento repentino del caudal atrapó a cuatro operarios dedicados a la extracción artesanal de arena. Por lo tanto, los afectados debieron resguardarse desesperadamente en la parte alta de un camión para salvar sus vidas. Ellos esperaron allí el arribo de los organismos de socorro.
Coordinación de las maniobras de rescate en el sector El Carmen
En primer lugar, el comandante de Bomberos de Capitanejo, Mesías Pita, coordinó todas las maniobras de rescate en la zona. El oficial y sus hombres permitieron poner a salvo a las cuatro víctimas sin registrar lesiones físicas graves. Sin embargo, Caicedo denuncia que el incremento del caudal fue visible también en el histórico puente Pinzón. Esta estructura comunica a las localidades de Soatá y La Uvita.
Por esta razón, la emergencia obedeció a las fuertes lluvias con actividad eléctrica registradas en el oriente de Boyacá. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) ya había reportado estas condiciones climáticas adversas. En consecuencia, los habitantes critican con dureza que las corporaciones ambientales regionales no emitan monitoreos constantes en tiempo real. Este descuido administrativo deja desprotegidos a los lugareños ante la furia de la naturaleza.
Exigencia urgente de estaciones hidrológicas de control
Por otra parte, la comunidad exige la instalación urgente de sirenas comunitarias en los puntos más neurálgicos. Los denunciantes también piden la construcción de estaciones hidrológicas de control a lo largo del río Chicamocha. Asimismo, los ciudadanos advierten que el bajo nivel habitual del afluente genera una falsa sensación de seguridad durante la época de verano. Dicho fenómeno atrae erróneamente a viajeros y trabajadores a zonas de altísimo riesgo.
Finalmente, la vecindad reclama planes institucionales de prevención que resulten verdaderamente eficaces para la población rural. Es necesario evitar que los imprevistos climáticos en las cabeceras de las quebradas sigan cobrando vidas humanas. Por consiguiente, el tejido social mantendrá los llamados de alerta hasta recibir soluciones concretas por parte de las gobernaciones locales. La seguridad de los operarios y campesinos debe primar sobre los trámites burocráticos.
