A partir del 11 de febrero de 2026, Bogotá se prepara para vivir uno de los mayores desafíos en materia de servicios públicos: el fin de los contratos con las empresas encargadas de la recolección de basuras, lo que dará paso a un modelo de libre competencia. A tan solo 73 días de este cambio, la ciudad aún no cuenta con plena claridad sobre cómo se garantizará la prestación del servicio en todas las zonas, especialmente en las más periféricas y de difícil acceso.

Incertidumbre

Este nuevo escenario permitirá que las empresas recolectoras elijan libremente las áreas donde operarán, las rutas que asumirán y las tarifas que aplicarán. Aunque este modelo promete dinamizar el mercado y traer nuevos actores, también genera una fuerte incertidumbre sobre la continuidad del servicio en sectores que históricamente han sufrido por falta de cobertura.

En las calles, las montañas de basura ya empiezan a evidenciar un problema que afecta no solo la imagen de la ciudad, sino también la salud pública. En medio de esta situación, la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (Uaesp), bajo la dirección de Armando Ojeda desde septiembre de 2025, intenta transmitir confianza al afirmar que se garantizará la recolección durante la transición.

Desigualdad en la prestación del servicio

Sin embargo, la eliminación de las Áreas de Servicios Exclusivos (ASE) deja un vacío importante: las empresas ya no estarán obligadas a operar en todas las zonas, lo que podría profundizar la desigualdad en la prestación del servicio. Mientras Bogotá produce entre 6.500 y 8.000 toneladas de basura diarias, aún no se sabe qué empresas asumirán la operación ni cuándo se realizarán las licitaciones, pues estas dependen de la aprobación de la CRA, un proceso que podría tardar hasta un año.

Aunque las empresas actuales han prometido continuar con la operación mientras se define el nuevo modelo, el Concejo Distrital alerta que cerca de 300.000 usuarios podrían quedarse sin servicio si no se actúa con rapidez. La actualización del Plan de Gestión Integral de Residuos Sólidos (Pgirs) será fundamental para ejercer control y evitar que la ciudad enfrente una crisis mayor.