River evoca los fantasmas del descenso de 2011 y la hinchada millonaria tiembla ante una crisis que creía superada
La comparación con el peor momento de la historia reciente de River Plate es inevitable y los hinchas millonarios lo saben mejor que nadie: la última vez que el club vivió una racha tan negativa y humillante fue entre 2010 y 2011, cuando el equipo más grande de Argentina descendió a la Primera B Nacional por primera vez en su historia en uno de los episodios más dolorosos del fútbol sudamericano. Aquella racha incluyó eliminaciones vergonzosas, resultados impensables ante rivales menores y una incapacidad colectiva para revertir la inercia negativa que terminó en el descenso más comentado de todos los tiempos. Hoy River no está ni cerca de esa situación en la tabla pero la acumulación de cuatro derrotas consecutivas ante Belgrano, Aldosivi, Barracas Central y Gimnasia despertó esa memoria dolorosa que en Núñez nunca termina de cicatrizar del todo.
Lo que diferencia esta crisis de aquella de 2011 es que hoy River tiene una plantilla de primer nivel con campeones del mundo, un estadio renovado y una estructura institucional sólida que le da margen para reaccionar antes de que la situación se salga de control. Pero el fútbol no entiende de plantillas ni de presupuestos cuando los resultados no llegan, y cuatro derrotas seguidas con un juego pobre y sin ideas son exactamente el tipo de señal que en la historia del club ha precedido cambios técnicos importantes. Coudet tiene muy poco tiempo para encontrar las respuestas que el Millonario necesita porque la paciencia de una hinchada que vivió el infierno del descenso y que desde entonces exige grandeza permanente se agota a una velocidad que ningún técnico puede subestimar.
