Coudet llegó al Millonario con grandes credenciales y está protagonizando uno de los inicios más desastrosos en la historia reciente del club

Eduardo Chacho Coudet asumió en River Plate con el respaldo de una carrera que incluye títulos en Brasil con el Internacional de Porto Alegre y buenas actuaciones en España con el Celta de Vigo, un currículum que generó expectativas enormes en una hinchada que esperaba un técnico capaz de devolverle al club la identidad ganadora que lo caracterizó en los años de Marcelo Gallardo. Sin embargo la realidad de su gestión hasta ahora es demoledora: cuatro derrotas consecutivas en competencias oficiales de la AFA, eliminación en Copa Argentina ante Aldosivi que es un equipo de la Primera Nacional, incapacidad para generar un juego reconocible y una plantilla con campeones del mundo que rinde muy por debajo de su potencial. Los números no mienten y el Chacho está construyendo uno de los peores inicios de un técnico en la historia moderna de River Plate.

Lo que más preocupa de la gestión de Coudet no es solo los resultados sino la imagen que deja el equipo en cada partido: sin una idea táctica clara, sin automatismos definidos y con jugadores como Montiel, Otamendi y Ángel Correa que deberían marcar diferencias y que en cambio aparecen desdibujados en un sistema que no los potencia. Gallardo tardó un tiempo en afianzarse pero desde el principio mostró una identidad de juego que enamoró a la hinchada antes incluso de los títulos. Coudet no ha mostrado nada parecido y el reloj corre en su contra con una velocidad alarmante en un club donde los ciclos técnicos se miden en resultados y donde la paciencia institucional tiene un límite que esta racha vergonzosa está poniendo a prueba de manera muy seria.Coudet llegó al Millonario con grandes credenciales y está protagonizando uno de los inicios más desastrosos en la historia reciente del club

Eduardo Chacho Coudet asumió en River Plate con el respaldo de una carrera que incluye títulos en Brasil con el Internacional de Porto Alegre y buenas actuaciones en España con el Celta de Vigo, un currículum que generó expectativas enormes en una hinchada que esperaba un técnico capaz de devolverle al club la identidad ganadora que lo caracterizó en los años de Marcelo Gallardo. Sin embargo la realidad de su gestión hasta ahora es demoledora: cuatro derrotas consecutivas en competencias oficiales de la AFA, eliminación en Copa Argentina ante Aldosivi que es un equipo de la Primera Nacional, incapacidad para generar un juego reconocible y una plantilla con campeones del mundo que rinde muy por debajo de su potencial. Los números no mienten y el Chacho está construyendo uno de los peores inicios de un técnico en la historia moderna de River Plate.

Lo que más preocupa de la gestión de Coudet no es solo los resultados sino la imagen que deja el equipo en cada partido: sin una idea táctica clara, sin automatismos definidos y con jugadores como Montiel, Otamendi y Ángel Correa que deberían marcar diferencias y que en cambio aparecen desdibujados en un sistema que no los potencia. Gallardo tardó un tiempo en afianzarse pero desde el principio mostró una identidad de juego que enamoró a la hinchada antes incluso de los títulos. Coudet no ha mostrado nada parecido y el reloj corre en su contra con una velocidad alarmante en un club donde los ciclos técnicos se miden en resultados y donde la paciencia institucional tiene un límite que esta racha vergonzosa está poniendo a prueba de manera muy seria.