Pereira está al borde del abismo y cada partido que pasa la caída al descenso parece más inevitable
Deportivo Pereira atraviesa la crisis más profunda de su historia reciente y los números lo confirman de manera despiadada: último en la tabla de reclasificación con apenas 11 puntos acumulados, un punto en dos fechas del segundo semestre con cero goles marcados, más de 25 partidos consecutivos sin ganar y una dinámica colectiva que no encuentra solución independientemente del rival que tenga enfrente. El empate ante Fortaleza en el Techo fue el mejor resultado posible para un equipo que no generó una sola ocasión clara de gol en todo el partido y que dependió de la brillante actuación de su portero Yimy Gómez para no perder ante el equipo que está noveno en la tabla. Esa es la realidad actual de un club que hace apenas cuatro años ganó su primera estrella y llegó a los cuartos de final de la Copa Libertadores.
Lo que hace más oscuro el panorama del Pereira es que la crisis no es solo deportiva sino también institucional y económica, una combinación que históricamente en el fútbol colombiano termina en descenso cuando no se corrige a tiempo. El técnico Arturo Reyes lleva meses sin encontrar respuestas y el plantel no tiene los argumentos individuales ni colectivos para salir de una racha que ya superó los límites de lo razonable. La tabla de reclasificación es implacable: Pereira necesitaría una segunda vuelta histórica para alejarse de la zona de descenso y con este nivel de juego esa remontada parece un milagro más que un objetivo alcanzable. El fútbol colombiano podría estar presenciando el inicio del final de un proyecto que brilló brevemente pero que no pudo construir las bases sólidas para sostenerse en la élite del fútbol nacional.
