El departamento de Nariño vuelve a estremecerse por un nuevo hecho de sangre. Dos hombres fueron encontrados sin vida a un costado de la carretera que comunica a El Peñol con Sotomayor, exactamente en la vereda Humero, en un punto conocido por los habitantes como El Olival, un sector que se ha convertido en escenario constante de hechos violentos y que hoy vuelve a teñirse de sangre.

El macabro hallazgo fue realizado por campesinos de la zona que, en las primeras horas de la mañana, se dirigían a sus labores diarias y quedaron aterrados al descubrir los cuerpos de los dos hombres tirados sobre la sólida carretera. Ambos presentaban impactos de bala en la cabeza, lo que evidencia que fueron ejecutados a quemarropa.

Hipótesis

Las autoridades fueron alertadas de inmediato, y al sitio acudieron uniformados de la Policía Nacional junto con unidades del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía, quienes realizaron la inspección técnica y el levantamiento de los cuerpos. En la escena, los peritos encontraron vainillas de arma de fuego de corto alcance, lo que refuerza la hipótesis de que los asesinos actuaron con precisión y sin dejar testigos.

Hasta el momento, no se ha logrado establecer la identidad de las víctimas, pues no portaban documentos, y sus rostros estaban parcialmente cubiertos. Algunos habitantes del sector comentaron que no eran conocidos en la zona, lo que abre la posibilidad de que hayan sido trasladados desde otro punto y abandonados en la vía después de haber sido asesinados.

Signos de tortura

El crimen, que tiene conmocionada a la comunidad de Humero, se suma a una alarmante cadena de homicidios que se viene registrando en distintos municipios del occidente nariñense. En lo corrido del mes, ya son varios los casos de cuerpos encontrados en carreteras rurales, muchos de ellos con signos de tortura y heridas de bala.

“Esto se salió de control”, expresó con impotencia un habitante del sector El Olival. “Ya nadie puede salir tranquilo ni de día ni de noche. Aquí matan y desaparecen gente como si nada, y las autoridades solo llegan cuando todo ha pasado. Vivimos con miedo”.

Las autoridades locales han reconocido el incremento de la violencia en la región, pero la presencia de grupos armados ilegales, bandas dedicadas al narcotráfico y disputas por el control de rutas han convertido esta zona en un territorio donde impera el silencio y la desconfianza. “Estamos investigando los móviles del hecho”, aseguró una fuente policial. “No descartamos ninguna hipótesis, pero hay indicios de que se trata de un ajuste de cuentas entre estructuras armadas que operan en el área”.