Dormir bien no depende únicamente de evitar pantallas o apagar las luces antes de acostarse. La alimentación nocturna también juega un papel clave en la calidad del descanso, y diversos estudios científicos han identificado qué alimentos pueden favorecer el sueño de forma natural.
Especialistas en nutrición coinciden en que uno de los mejores snacks nocturnos es el yogur griego natural acompañado de nueces o almendras, una combinación que aporta nutrientes asociados con la relajación del organismo y la regulación del ciclo sueño-vigilia.
Nutrientes que favorecen el descanso
Investigaciones citadas por la Sleep Foundation señalan que los lácteos contienen triptófano, un aminoácido esencial que el cuerpo transforma en serotonina y melatonina, hormonas responsables de inducir el sueño.
Por su parte, los frutos secos como nueces y almendras aportan magnesio y melatonina natural, compuestos vinculados con la relajación muscular y la disminución del estrés, factores que facilitan conciliar el descanso.
Un estudio publicado en la revista científica Food & Function evidenció que el consumo regular de nueces puede mejorar la calidad del sueño al elevar los niveles de melatonina en el organismo. Asimismo, investigaciones del Journal of Research in Medical Sciences destacan que el magnesio ayuda a reducir la activación del sistema nervioso, promoviendo un sueño más profundo.
Ligero y fácil de digerir
A diferencia de otros alimentos nocturnos, este snack es ligero, bajo en azúcares y de fácil digestión, lo que evita picos de glucosa que podrían interrumpir el descanso durante la noche. Nutricionistas recomiendan consumirlo entre 60 y 90 minutos antes de acostarse, en porciones moderadas y sin edulcorantes añadidos.
Otros alimentos que también ayudan
Aunque el yogur griego con frutos secos destaca como una de las opciones más completas por su combinación de proteínas, grasas saludables y micronutrientes, existen otras alternativas con respaldo científico como:
- Kiwi
- Avena
- Leche tibia
Expertos señalan que incluir una colación saludable antes de dormir puede reducir los despertares nocturnos, mejorar la duración del sueño y evitar la incomodidad de acostarse con hambre.
Incorporar este hábito dentro de una rutina de higiene del sueño —junto con horarios regulares y un ambiente adecuado— puede marcar una diferencia significativa en la calidad del descanso
