España enloqueció de alegría y el vestuario del MetLife se convirtió en la fiesta más grande del mundo

Las imágenes que llegaron desde el vestuario de España después del pitido final son de las más emotivas que ha producido el fútbol en años. Lamine Yamal llorando abrazado a Pedri, Luis de la Fuente besando el trofeo con los ojos cerrados, Ferran Torres siendo cargado en hombros por sus compañeros como el héroe de la noche, y Rodri levantando el Balón de Oro del torneo con una sonrisa que resumía cuatro semanas de trabajo impecable. El capitán de turno levantó la copa ante la presencia del presidente Donald Trump, quien entregó el trofeo personalmente en una ceremonia que quedará grabada en la historia del fútbol mundial.

En las calles de Madrid, Barcelona, Sevilla y cada rincón de España la explosión fue inmediata y total. La Puerta del Sol, la Rambla, la Gran Vía y la Plaza de Cibeles se llenaron de millones de personas vestidas de rojo que celebraron hasta el amanecer lo que ninguna generación española había vivido en 16 años: volver a ser campeones del mundo. El rey Felipe VI llamó personalmente a De la Fuente para felicitarlo, y el técnico ya prometió que el equipo desfilará en autobús descapotable por Madrid en los próximos días en la misma celebración multitudinaria que vivió la ciudad tras la Eurocopa 2024. España tiene dos estrellas en la camiseta y toda una nación que esta madrugada no pudo dormir de la emoción.