Las estadísticas oficiales de la FIFA no dejan lugar a la duda: España fue aplastantemente superior en todos los aspectos del juego durante los 120 minutos de la final. La Roja dominó con un 65 por ciento de posesión, completó 858 pases con una efectividad del 90.2 por ciento, registró 20 remates totales de los cuales 12 fueron a portería, y acumuló 2.52 goles esperados, el valor más alto de cualquier equipo en una final de Copa del Mundo desde que existe esa métrica. El único motivo por el que el marcador no fue más abultado fue la actuación colosal de Dibu Martínez, quien realizó 9 atajadas clave incluyendo intervenciones salvadoras ante Dani Olmo y el propio Ferran Torres antes de que este anotara el gol definitivo.

Del lado argentino los números son casi inexplicables para una selección finalista del mundial más grande de la historia: apenas un 35 por ciento de posesión, cero remates a puerta en los 90 minutos reglamentarios, y solo dos disparos en toda la prórroga, ninguno entre los tres palos. El dato más impactante lo proporcionó Opta: Emiliano Martínez fue el jugador de la Albiceleste con más toques de balón durante el partido, lo que resume la estrategia de Scaloni de replegarse completamente y apostar por resistir. Argentina se convirtió así en la tercera vez en su historia que llega a una final mundial sin rematar a portería, habiendo ocurrido lo mismo ante Alemania en Italia 1990 y Brasil 2014. España fue tan superior que el único gol que le faltó llegó finalmente en el minuto 105, cuando Torres recogió el balón y con un zurdazo cruzado hizo justicia a unos números que desde el primer minuto señalaban a un solo ganador.