El Gobierno de Abelardo De La Espriella avanza en una nueva estrategia para enfrentar a los cabecillas de organizaciones criminales que, pese a estar privados de la libertad, continuarían ejerciendo control sobre sus estructuras desde las cárceles.

La propuesta contempla habilitar un buque de la Armada Nacional como centro de reclusión de alta seguridad en altamar. La iniciativa, denominada Estrategia de Reclusión Especial Marítima de Alta Seguridad (REMAS), es desarrollada por los ministerios de Defensa y Justicia junto con el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec).

El principal objetivo sería separar a los internos considerados más peligrosos de sus redes criminales y limitar al máximo las posibilidades de comunicación. Con ello, el Ejecutivo busca impedir que desde los centros penitenciarios se continúen coordinando actividades como extorsiones, narcotráfico, homicidios y minería ilegal.

De acuerdo con los reportes conocidos hasta ahora, alrededor de 40 internos estarían siendo evaluados para una eventual primera fase del programa. Sin embargo, la lista definitiva y los detalles de los posibles traslados todavía no han sido oficializados en su totalidad.

La propuesta también tendría que superar varios obstáculos